A sus 81 años, el padre Al Muñiz toca canciones de bolero, tango, Rock and Roll y música western con el mismo entusiasmo que tenía a los 20 años. La gran diferencia es que en ese entonces el tocaba la guitarra para alcanzar la fama como cantante en Hollywood. Hoy, Muñiz comparte su talento para dar un mejor futuro a niños y madres pobres en el Ecuador.

Todo el dinero que Muñiz recauda en sus presentaciones en restaurantes y clases privadas de guitarra van a la Fundación Guayaquil Para Todos, en Guayaquil, la ciudad más grande del Ecuador. La organización fundada en el 2004 da de comer a niños del barrio, paga por la educación de algunos de ellos y asiste a madres solteras a capacitarse como costureras, cosmetólogas o panaderas para encontrar trabajo y sustentar a su familia.

"Es como una gota de agua en el océano. No estoy creando marea pero estoy ayudando como puedo", señaló Muñiz.

El instituto profesional Guayaquil Para Todos ha capacitado a más de 2.000 mujeres de las cuales la mitad han creado sus propios negocios. Las demás trabajan en casa o en tiendas de costura, pastelería o salones de cosmetología, según la fundación. De igual forma, cinco días a la semana, 36 niños pobres reciben desayuno. En muchos casos esta es la única fuente de alimento para los pequeños, dijo Muñiz.

"Para que él haga eso, tiene que ser una persona muy especial con un buen corazón", dijo el productor de video Rick Vigil, quien filmó un documental de la vida de Muñiz en el 2010. "Gente como Al son gente que no piensan en si mismos, se enfocan más en la comunidad, en tender una mano a quien lo necesite".

Muñiz, quien es un sacerdote retirado de la Iglesia Católica, ha dedicado la mayor parte de su vida ayudando y sirviendo de guía espiritual para los pobres, a veces poniendo a un lado su bienestar y seguridad. Ahora, Muñiz comparte su talento musical y sus experiencias de vida en países del tercer mundo con la comunidad en el área metropolitana de Denver.

"El tiene mucho que ofrecer a esta comunidad, especialmente desde el punto de vista musical", señaló el Dr. Antonio Esquibel, estudiante de guitarra de Muñiz y líder comunitario.

El padre Al Muñiz comparte su talento con personas en Colorado para ayudar a niños y madres pobres en Guayaquil, Ecuador.
El padre Al Muñiz comparte su talento con personas en Colorado para ayudar a niños y madres pobres en Guayaquil, Ecuador. (John Marín)

Muñiz nació en La Jara, Colorado, en el Valle de San Luis al sur del estado. Sus padres, Sandalio y Emilia Muñiz, eran dueños de un pequeño rancho de ovejas y corderos donde Muñiz se crió junto a sus hermanos Sandy y Brenda.

Muñiz creció durante la época de la Gran Depresión de los 30s. El recuerda no tener dinero para comprar almuerzo caliente en la escuela o hacerse vacunar contra enfermedades. Fue esa experiencia que lo hizo susceptible al sufrimiento de los pobres durante su servicio como sacerdote, dijo.

"Nuestro padre nos daba cinco centavos cuando podía, cuando no, teníamos que buscar la manera de seguir adelante. Yo a veces me metía en la cola de almuerzo, y no me pescaban", señaló con una sonrisa y un sentido del humor que lo caracteriza.

 No fue hasta su segundo año en la secundaria cuando aprendió a tocar la guitarra. Dos años después empezó a tocar música western en la radio KGIW en Alamosa, donde los fines de semana los músicos locales tenían la oportunidad de cantar en vivo. Su meta era de convertirse en un cantante similar al mexico-americano Freddy Fender de Texas.

La oportunidad llegó cuando las estrellas de Hollywood visitaban a los soldados en Travis Air Force Base en California donde Muñiz estaba asignado como parte de la Fuerza Aérea de los Estado Unidos. Allá cantó junto a los famosos cantantes de música western Carolina Cotton y Gene Autry.

Para mediados de los 50s, Muñiz había grabado seis canciones con el sello Sage Records en California y había realizado presentaciones junto a Johnny Cash, Wanda Jackson, Jim Reeves, T. Texas Tyler y Slim Whitman, entre otros.

La popularidad del Rock and Roll afectó la carrera de muchos cantantes de música western incluyendo a Muñiz. A los 30 años él regresó al Valle de San Luis para asistir a su madre enferma. 

Después de la muerte de su madre, Muñiz decidió seguir un nuevo camino como sacerdote en la Iglesia Católica y fue aceptado en la congregación Priests of the Sacred Heart en Hales Corner, Wisconsin. Al terminar una década de estudios en varios estados del país y Montreal, Canadá, Muñiz fue asignado a una parroquia en una área delictiva de Gary, Indiana, cerca de Chicago, Illinois.

El Padre Al Muñiz toca su guitarra y canta algunas de sus canciones favoritas en el edificio donde vive en Longmont, Colorado, el 1 de febrero de 2011.
El Padre Al Muñiz toca su guitarra y canta algunas de sus canciones favoritas en el edificio donde vive en Longmont, Colorado, el 1 de febrero de 2011. (John Marín)

"Ese lugar era muy peligroso. Una gran parte de los funerales eran de personas asesinadas", dijo Muñiz. "Una noche un grupo de muchachos me quisieron asaltar pero se asustaron y se fueron. Indiana, me preparó para lo que me esperaba en Guayaquil".

Guayaquil es la ciudad con mayor población del Ecuador, con más de 1 millón de personas y una población flotante de 3 millones, según el último censo nacional en el 2001.

Andrea Balda, de la organización JUCONI en Guayaquil, indicó las diferencias entre ricos y pobres es extrema en la ciudad. Una gran parte de la población vive con menos de 2 dólares al día. La cuota mensual para asistir a la escuela es de 120 dólares, algo inalcanzable para familias pobres.

Los niños del barrio empiezan a trabajar desde los cuatro años de edad limpiando automóviles o vendiendo dulces. Muchos terminan en la calle por miedo a ser abusados en su hogar, según ella.

"La vida para los niños pobres en Guayaquil es difícil, en los sectores de la ciudad donde ellos viven, ellos no tienen acceso a la educación, y los barrios son tan peligrosos, tan violentos que ni los policías o profesores van. Los barrios tienen hasta su propio sistema legal", dijo.

El crimen, la violencia y las drogas hacen el trabajo de sacerdotes como Muñiz muy difícil, ya que los criminales no respetan ni a los religiosos.

"No es inusual ver a un cura caminar con un ojo morete debido a una golpiza", dijo Muñiz. "La gente piensa que los sacerdotes tienen dinero, y somos victimas de robos como cualquier otra persona".

Por un tiempo Muñiz y el obispo de Guayaquil tenían que caminar con chalecos antibalas porque eran blanco de criminales en la región.

En uno de los peores incidentes que él recuerda, dos criminales se escondieron en el cuarto de Muñiz, lo golpearon y estaban a punto de dispararle cuando de repente uno de ellos expresó remordimiento y se escaparon. Al día siguiente Muñiz compró una pistola para defenderse.

"Puse las cosas en claro en el barrio. Les dije que si forzaban la entrada, yo les iba a disparar y después les iba a cobrar por el funeral. No iba a ver descuentos para ellos," señaló.

A pesar de las golpizas, los asaltos y enfermedades que sufrió Muñiz en sus 15 años en Guayaquil, la ayuda que el brindaba a gente necesitada y su fe era lo que lo alimentaba su convicción por mejorar la vida de los demás.

En 1998 él fundó el programa Ayúdate que Te Ayudaré con la meta de dar asistencia a niños pobres para que vayan a la escuela. El programa pagaba por libros, uniformes, cuotas mensuales y alimentos. Debido a la falta de fondos el programa se canceló en el 2004 y dio paso al instituto profesional Guayaquil Para Todos.

Debido a problemas de salud, Muñiz tuvo que regresar a Longmont hace seis años, pero él no quiso dar por olvidado su programa de asistencia en Guayaquil.

El no recibe ninguna asistencia de la Iglesia Católica para su obra de caridad. Iglesias Metodistas y Bautistas han asistido.

La baja economía y problemas con el gobierno en Ecuador han puesto a riesgo su proyecto, pero aún así Muñiz quiere marcar la diferencia en la vida de aunque sea una persona, dijo.

"Cuando fui al Ecuador quería ayudar a los pobres porque yo pasé por eso. Lo único que tengo es mi música, y con eso voy a intentar ayudar a que esas personas tengan un futuro", dijo Muñiz.

Más Información

'Una historia para contar'
La historia de la vida del sacerdote Al Muñiz y un disco compacto con su música están disponibles por 35 dólares en la página web de Down to Earth Media, downtoearthmedia.org. Un porcentaje de los fondos serán designados para la Fundación Guayaquil para Todos. Para mayores detalles, llame a Rick Vigil al 303.842.9579.

Premio Freedom from Fear
La organización nacional Freedom from Fear Award invita a la comunidad a nominar a individuos quienes muestran valentía extraordinaria en nombre de inmigrantes y refugiados. Los nominados deben ser miembros de la comunidad y no defensores profesionales. Los premiados recibirán 5.000 dólares en efectivo. La fecha límite para presentar las nominaciones es el 28 de febrero. Para más información, visite freedomfromfearaward.com