BRASILIA (AP) - El Senado brasileño ratificó el miércoles un tratado que permite triplicar el valor que paga a Paraguay por la energía generada en la planta hidroeléctrica binacional de Itaipú.

La coalición oficialista, respaldada por partidos de oposición de izquierda, impuso su cómoda mayoría en la votación para hacer valer el tratado que había sido aprobado un mes antes por la Cámara de Diputados. La votación no tuvo carácter nominal, por lo que no se registró el número de legisladores que aprobaron el pacto.

Con ello, el tratado firmado en 2009 en Asunción irá a ratificación de la presidenta Dilma Rousseff para entrar en vigor. El gobierno presionó para tener el pacto aprobado por el Congreso antes del viaje de la mandataria brasileña a Paraguay, programado para el 15 de mayo.

Mediante el pacto, Brasil aumentará de 120 millones de dólares a 360 millones de dólares anuales el valor que paga a su socio por la energía de Itaipú, la segunda mayor hidroeléctrica del mundo. El acuerdo fue duramente rechazado por la oposición, que lo calificó como una "caridad" que encarecerá la tarifa eléctrica de los consumidores brasileños.

La electricidad generada por la planta, construida sobre el fronterizo río Paraná. Se divide en partes iguales entre los dos países, pero Brasil adquiere 90% de la cuota paraguaya. El 20% de la energía consumida en el gigante suramericano proviene de Itaipú.

El tratado firmado por el presidente paraguayo Fernando Lugo y el ex gobernante brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, ya había sido aprobado por el legislativo de Paraguay.


Advertisement

En Asunción, el presidente Fernando Lugo dijo en un mensaje al país a través de radioemisoras y canales de televisión "hoy es un día de festejo porque se corrigió una injusticia".

"Vamos a pedir al Congreso una ley para distribuir socialmente el dinero de Itaipú, impulsando un modelo para enfrentar los problemas graves de la extrema pobreza. Hay mucho trabajo aún por hacer. Hay mucho por construir en Paraguay", añadió.

"Hemos cumplido una de nuestras principales promesas electorales: la soberanía energética en Itaipú. Hemos dado un paso gigante pero el cambio en Paraguay no se detiene", expresó en la residencia oficial Mburuvichá roha (la casa del jefe, en idioma guaraní).

Lugo y la mayoría de sus ministros y secretarios siguieron de cerca por televisión, en directo, durante más de cinco horas la sesión del senado brasileño.

La segunda promesa electoral demorada es la reforma agraria para unos 74.000 campesinos sin tierra.

El ministro de Economía, Dionisio Borda, aclaró que "formaremos una comisión especial para destinar con inteligencia ese dinero a todos los sectores necesitados, para su desarrollo. Los recursos extras de Itaipú no irán a una sola parte de la sociedad".

El senador Aloysio Nunes Ferreira, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), opinó que "si le preguntamos a nuestros votantes si concuerdan en que votemos por aumentar su tarifa eléctrica para beneficiar al gobierno de paraguay, tengo certeza de que ninguno estaría de acuerdo".

Se quejó de que el tratado no incluye ninguna garantía de que el gobierno paraguayo utilice el dinero adicional en beneficio de la población mediante obras de infraestructura, educación o seguridad pública.

Su colega de partido Paulo Bauer alertó que quienes apoyaron el tratado van a pagar por su decisión en las urnas cuando busquen la reelección.

Roberto Requiao, del oficialista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) defendió el pacto.

"No se trata de caridad, de limosna. Se trata de justicia y de solidaridad. Se trata de comprender que el desarrollo de Paraguay es bueno para Brasil", declaró Requiao, un ex gobernador del estado de Paraná donde se encuentra la planta.

Randolfe Rodrigues del Partido Socialismo y Libertad, recordó la Guerra de Paraguay (1864-1870) en que una alianza formada por Argentina, Brasil y Uruguay enfrentó a Paraguay y diezmó a su población. Afirmó que Brasil carga una deuda histórica con el país vecino desde ese conflicto.

El tratado que creó la planta hidroeléctrica fue firmado en 1973 y tiene una vigencia de 50 años, período en el cual Paraguay está obligado a vender sus excedentes energéticos a Brasil.

La relatora del proyecto votado el miércoles, Gleisi Hoffmann del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), anticipó que Brasil llegará a 2023, cuando vence el tratado, comprando poca energía de Itaipú por la creciente demanda energética de Paraguay.