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Para los brasileños y los no brasileños por igual, no hay otra palabra que evoque la cultura de ese país más que alegria - una palabra portuguesa que significa mucho más que simple felicidad.

"Alegria significa no sentirse culpable de estar feliz", dijo Francisco Marques, quien nació en Brasil y es co fundador, guitarrista y cantante de Ginga, un grupo de música samba basado en Boulder.

Brasil - el país más grande de América del Sur, que celebrará su independencia el 7 de septiembre - a menudo se equipara con el contagio de la samba, la exuberancia del carnaval y el magnetismo de la capoeira (por no hablar de futebol, el pasatiempo favorito del país.)

"Somos gente divertida, amable, muy cálida y acogedora", dijo Bianca Torres, natural de Minas Gerais, Brasil, quien ha estado en Denver desde el 2003. "Tenemos una cultura muy interesante y amplia que vale la pena conocer".

Una cultura con la que Torres ha sido capaz de mantenerse en contacto, gracias al creciente número de eventos y restaurantes brasileños en Denver.

No sólo hay varios lugares que sirven platos brasileños como la feijoada - el plato nacional hecho con frijoles y carnes - pero también hay un programa de radio los domingo en KUVO 89.3 FM, varios estudios de capoeira, una escuela de samba en Boulder y presentaciones de bandas locales de samba a las que asisten cientos de personas cada mes.


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Por lo general, Torres es una de ellas.

"Yo soy la primera en llegar y la última en irme", dijo. "Los tambores de la samba golpean dentro de tu corazón y no puedes impedir enamorarte de la samba".

Pero no son sólo los brasileños quienes se sienten atraídos por estos eventos. De hecho, de acuerdo con Torres, la mayoría de los asistentes no son de Brasil y no tienen ninguna conexión con el quinto país más grande del mundo, fuera de una auténtica fascinación con la cultura.

En Boulder Samba School, que abrió sus puertas hace 2 años y medio, más de 100 personas han participado en su clase de introducción a la percusión brasileña, de acuerdo a su director musical, Carl Dixon. Unos cuantos han sido brasileños.

"La gente viene donde nosotros por varias razones, algunas personas están interesadas en la cultura brasileña y quieren aprender más sobre ésta, algunas personas han pasado tiempo en Brasil", dijo Dixon quien también es director musical de la Batería Alegría, un conjunto de percusión en Boulder.

Nacido y criado en Wisconsin, Dixon no sabía nada acerca de Brasil antes de la universidad. Un aficionado a los instrumentos de percusión, no pasó mucho tiempo para que Dixon se enganchara a la música brasileña, que se basa principalmente en la batería.

Cuando llegó el momento de obtener su maestría, Dixon eligió la Universidad de Colorado, encajando perfectamente en Boulder, donde no sólo está Ginga - para la cual Dixon es el percusionista -, sino también Sambadende, una banda brasileña que ha existido desde el 2001.

"Cuando la gente viene a nuestros conciertos, no se sienten acomplejados cuando bailan, no tienen problemas soltándose", dijo Marques, compañero de la banda de Dixon. "Los ritmos de samba son muy diferentes. Se trata de un tipo de música burbujeante, ligera y libre".

Aunque de diferente estilo, la música es también lo que atrajo a Gaviao Fierros a la cultura brasileña. Para el mexicano, fue la música de capoeira - los ritmos que acompañan a este tipo de arte brasileño, que tiene elementos de las artes marciales y la música, y está profundamente arraigado en la época de la esclavitud.

Brasil
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"La música siempre me atrajo", dijo Fierros, 32, quien ha estado jugando capoeira durante los últimos 15 años, ocho de los cuales ha sido instructor. "Es similar a la música romántica. Tiene mucho de poesía".

Pero lo que atrajo aún más a Fierros fue la combinación que trae la capoeira: artes marciales, danza, música,  instrumentos y acrobacia.

"No hay forma de describirlo", dijo. "Cuando estás haciéndolo, te olvidas de todo lo que está alrededor. Es un trance".

Al añadir la rica historia detrás de la capoeira, Fierros quedó enganchado.

"Nunca he negado mi nacionalidad, pero he aprendido mucho más de Brasil que de México", dijo Fierros. "[Capoeira] es mi pasión, y tengo que meterme en ella al 100 por ciento".

Esto ha significado, entre otras cosas, aprender el portugués y el cambio de su nombre de nacimiento del español Eleuterio al portugues Gaviao (gavilán) - una práctica común dentro de la capoeira. Lo único que le falta es ir a Brasil.

"La capoeira ha cambiado mi vida. Yo era un don nadie", dijo Fierros, quien hoy sueña con abrir su propio estudio ya que ha visto un aumento visible en la popularidad de la capoeira en Denver.

"Yo no sé de dónde proviene la fascinación, pero estoy contenta por eso porque quiero vivir en un lugar donde me quieran", dijo Bianca Torres.


Por amor a los deportes
Brasil será el anfitrión de los dos eventos deportivos más importantes del mundo en los próximos años.

En el 2014, el lugar de nacimiento de las estrellas famosas del fútbol como Pelé y Ronaldinho será el anfitrión de la Copa Mundial. Esta será la segunda vez que la competencia viene a Brasil - la primera fue en 1950 -haciéndolo uno de los cinco países que organiza la Copa en dos ocasiones desde su creación.

Dos años más tarde, en el 2016, América del Sur será la sede de la olimpiada por primera vez. Río de Janeiro será la ciudad sede de los juegos después de una transformación de miles de millones de dólares, incluyendo un tren de alta velocidad entre Río y Sao Paulo.


RECETA

Feijoada
Ingredientes:
8 tazas de frijoles negros (previamente remojados)
3 lbs. carne seca (carne salada de Brasil)
2 lbs. chorizo dulce (usa chorizo portugués si está disponible)
2 lbs. baby back ribs
2 hojas de laurel
1 cebolla grande
2 dientes de ajo 
3 cucharadas de aceite de oliva

Preparación:
Escurre los frijoles y cuécelos cubiertos de agua a fuego medio. Corta la carne seca, la salchicha y las costillas en trozos. Añade todas la carne y las hojas de laurel a los frijoles. Cocina a fuego lento durante 2 horas o hasta que esté suave, agregando agua.

Pica la cebolla y el ajo y cocínalos a fuego medio con aceite de oliva en una sartén de hierro fundido. Añade dos cucharadas de frijoles y hazlos puré y luego pon la mezcla en la olla. Continúa cocinando a fuego lento durante al menos una hora más. Una buena feijoada debe tener una consistencia cremosa.

- Courtesía de Sheila Thomson