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Al ver a Arturo Zamora es difícil imaginar que este hombre de voz suave y padre de siete hijos fue sargento en el ejercito salvadoreño durante el auge de la guerra civil en ese país.

Más difícil aún es creerle cuando asegura que lo que vivió en esos cinco años sirviendo a su patria no lo dejó traumado, especialmente porque cuando ingresó al ejercito tenía apenas 15 años.

"De pronto, usted iba caminando por la montaña y se oían disparos de todos lados, y no le quedaba más que tirarse al suelo", dijo Zamora, quien junto con su esposa, Marta, abrió el popular restaurante salvadoreño El Chalate hace cuatro años en Denver. "Así como oía los disparos, oía los gritos de sus compañeros, que caían, unos muertos, unos heridos".

Muchas son las razones por las cuales la gente deja atrás su país y emigra a Estados Unidos, pero por muchos años, para muchos centroamericanos, la razón principal fue huirle a la violencia. Una violencia causada por largas guerras civiles en las décadas de los 70 y 80 que castigaron sin piedad particularmente a tres países en Centro América.

La guerra civil en El Salvador duró 12 años y tuvo un saldo de 75.000 personas entre muertos y desaparecidos. En Nicaragua, el conflicto armado interior entre los Sandinistas y los Contras - financiados por el gobierno del Presidente Ronald Reagan - también dejó muchos muertos y un país sin infraestructura.


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La guerra en Guatemala, que duró 36 años, ha sido catalogada como un genocidio en el cual murieron o desaparecieron más de 250.000 indígenas a manos de guerrilleros y militares.

"El problema es que el indígena era el que estaba en medio de ambas fuerzas y, en todo caso, el más desprotegido", dijo Ana Patricia Ramírez, cónsul general de Guatemala en Colorado, añadiendo que muchos de ellos de descendencia maya terminaron en lugares como Alamosa en el sure del estado.

"La guerra civil en Guatemala fue el detonante para el éxodo".

Los únicos dos países que no se vieron envueltos en conflictos armados a finales del siglo 20 fueron Costa Rica y Panamá. Por su parte, aunque no sufrió una guerra civil como tal, Honduras también se vio afectada por las secuelas de los conflictos de sus vecinos.

"Como controlador aéreo, nuestra vida la amenazaban o los Sandinistas, o los Contras o los militares", recuerda Patricia Boltz, quién fue una pionera en su profesión en Honduras en la década de los 80. "Yo hice operaciones súper confidenciales por mandato. Me decían, 'Usted tiene que hacer esta operación hoy, no pregunte, solo tiene que entrar a la torre de control, encender las luces de pista y dar el viento y punto' ".

Aunque aclara que no vino a Estados Unidos por razones políticas, tampoco niega que al llegar aquí sintió paz.

Honduras es uno de los cinco países de Centro América - además de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica - que celebran su independencia de España el 15 de septiembre. Los centroamericanos de Denver, cuyos números alcanzan casi 30.000 según el censo del 2010, tendrán una celebración el 4 de septiembre en City Park organizada por la Asociación Centroamericana Unida (ACAUNIDA). En el Festival Independencia Centroamericana 2011 habrá actividades para niños, comida típica, bailes folklóricos y presentaciones musicales de grupos que vienen de Centro América.

"Siempre es bueno saber de donde uno viene", dijo Roxy Hernández, tesorera de origen salvadoreño de ACAUNIDA y la encargada del aspecto cultural del festival. "Mi objetivo es que sepan que hay otras culturas también, aparte de México, por eso es que soy coreógrafa lírica de los bailes folklóricos".

Pero además de educar a la comunidad, los fondos recaudados durante el festival serán utilizados para comprar útiles escolares, zapatos, uniformes y pupitres para una escuela sin recursos en El Salvador - uno de los tantos proyectos en los que ACAUNIDA está involucrada en Centro América.

"Sabemos cuanta necesidad hay en las zonas rurales de nuestros países", explicó Hernández, quien también llegó aquí huyéndole a la guerra. ACAUNIDA, dijo, fue fundada en el 2008 con la idea de ayudar no solamente a los más necesitados en Centro América sino también a connacionales en Denver por medio de clases de educación financiera y computación.

Ayudar a su comunidad aquí en Denver también es el objetivo de la cónsul Ramírez. Y por ello, además de los servicios que provee cualquier consulado a sus connacionales, el de Guatemala también participa en proyectos como la Semana Binacional de la Salud - un programa a nivel nacional que este octubre impartirá información y servicios relacionados a problemas de salud que afectan a la mujer, incluyendo papanicolaos gratis en la Clínica Tepeyac.

No permitir que la cultura guatemalteca se diluya es otra de las labores del Consulado de Guatemala.

"Somos una fusión de culturas [la española y la maya], y ambas forman parte de nuestra identidad", explicó Ramírez, quien invita a todos los Chapines a la jura de la bandera el 14 de septiembre en el consulado.

Boltz piensa lo mismo.

"Yo soy partidaria de que si venimos a este país tenemos que adoptar la cultura, el idioma, sin renunciar a nuestra herencia", dijo. "Yo le inculco a mi hija mis raíces. Mi hija tiene las dos nacionalidades y tiene las dos culturas y está orgullosa de ambas".

Aunque mantener su cultura salvadoreña viva es pan de cada día para Zamora, gracias a su restaurante donde sirve platos típicos como las pupusas, él tiene claro que le debe su éxito tanto familiar como profesional a EE.UU.

"Amo más a este país que a mi propio país", confesó Zamora, quien asegura que si se hubiese quedado en El Salvador probablemente seguiría siendo pobre, como muchos de sus ex compañeros del ejercito. "Mi país nunca me dio lo que éste país me ha dado".


RECETA

Pastel de Tres Leches
Ingredientes:
8 huevos
1 taza de harina
1 taza de azucar
1 cucharadita de levadura en polvo
3 latas de leche condensada
3 latas de leche evaporada
12 oz de crema de leche

Preparación:
Separa las yemas de las claras y bátelas a punto de nieve. Mientras que bates, agrega la azucar, yemas, harina y levadura poco a poco. Luego hornéalo a 350 grados por 35 minutos.
Mezcla la leche condensada, la evaporada y la crema y viértelo encima de el bizcocho una vez que esté se enfrie y lo hayas picado con un tenedor. La idea es que el bizcocho quede completamente mojado.
Para el merengue, bate 3 claras de huevo a punto de nieve, pon 3 tazas de azucar y 1 1/2 taza de agua a hervir hasta punto de miel en una olla. Cuanto está a punto de miel, voltéalo en las claras y sigue batiendo hasta que quede espeso. Luego lo pones encima de la torta.