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Durante la mayor parte de su niñez, Hector Susano veía a su padre por solo seis meses al año en su casa en Cuernavaca, México. Los otros seis meses, su padre trabajaba en un rancho en el oeste de Colorado sembrando vegetales.

Con documentos de residencia temporal que la familia había tramitado gracias a la amnistía de 1986, a los 17, Hector acompañó a su padre a los Estados Unidos en el 2000 para trabajar y ahorrar dinero para la universidad en México.

Ya en Denver, Hector trabajó vendiendo frutas y luego en construcción, siete días a la semana, siempre con la esperanza de volver a México como su padre. Pero en el 2001, la familia entera se mudó a Colorado, y Hector y su hermano menor, Isidro, decidieron dejar la labor manual a un lado y buscar la manera de ir a la universidad en Denver.

"Mi hermano me dijo, 'Mira como ellos (sus familiares) ganaron dinero, pero ahora eso que ganaron lo están pagando con dolor de rodillas y su salud'", dijo Susano. "Mi hermano fue el que me empujó a dejar mi herramienta de construcción y cambiarla por los libros".

Hector, de 28 años, es ahora consejero de estudiantes en el Auraria campus, y su hermano estudia medicina y trabaja en el Anschutz Medical Center. Los dos representan la nueva cara del mexicano en los Estados Unidos, jóvenes dedicados y determinados en forjar su futuro en este país mediante la educación.


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Existen 8 millones de jóvenes hispanos entre los 16 y 25 años en los Estados Unidos, según el Pew Hispanic Center. Un 68% son de herencia mexicana. A diferencia de sus padres, ellos crecieron dentro de la cultura estadounidense y llevan consigo valores de superación e igualdad, señaló el Dr. Guadalupe San Miguel Jr., profesor de historia en la University of Houston en Texas.

"Estos jóvenes han aceptado y creen en el Sueño Americano, la idea de que en este país las posibilidades de triunfar son significativas y lo que tienes que hacer es tomar ventaja de ellas. Estos ideales han sido inculcados en estos jóvenes", dijo.

Pero esto presenta una gran barrera para los jóvenes que son indocumentados. Para ellos las puertas empiezan a cerrarse al llegar a la escuela secundaria donde muchos se enteran por primera vez que son considerados "ilegales" por la sociedad, señaló San Miguel.

Con una población de 31,8 millones de personas, los mexicanos son el grupo más grande de la creciente población latina de 50,4 millones en este país. Es por eso que el futuro de los jóvenes mexicanos esta ligado al bienestar económico de los Estados Unidos, cuya población esta envejeciendo, indicó San Miguel.

(Archivo)

"Si estos jóvenes no tienen la oportunidad de progresar vamos a desarrollar una sociedad de dos niveles, donde por un lado tendremos la gente adinerada y por el otro una población creciente de personas pobres y el resultado será una economía en declive y tensión social", dijo San Miguel. "Sin documentos, ellos tendrán que trabajar en la economía sumergida que no da fondos de impuestos al estado."

Esta semana la comunidad mexicana en Colorado celebrará la independencia de México con festividades alrededor del estado. Para esta gran comunidad que suma 758.000 personas, según el Censo, el futuro incierto de sus jóvenes sin documentos es una situación preocupante, señaló el Cónsul de México en Denver Andrés Chao.

"Se les esta cerrando una puerta a gente honesta, trabajadora, que lo único que esta tratando de hacer aquí es buscar una posibilidad de sobresalir. No podemos olvidar que los menos culpables son ellos. Es una incongruencia que no se les de la oportunidad de continuar con sus estudios para ser parte de la economía y la fuerza laboral de este país", dijo Chao.

Ese es el caso de Javier, de 17 años, quién no quiso publicar su apellido por miedo a represalias. Él cruzó la frontera entre México y los Estados Unidos de manera ilegal junto a su madre y hermano cuando tenía 12 años. Vinieron para reunirse con su padre, quién había estado trabajando en Colorado por años, dijo.

El joven creció en Summit County y ha tomado ventaja de todas las oportunidades que se le han presentado. Es presidente del consejo estudiantil de su escuela, excelente estudiante y miembro activo de su comunidad. Pero ahora que está en el proceso de llenar solicitudes para la universidad sus opciones son limitadas, dijo.

"Tenemos la habilidad de cualquier persona, tengamos papeles o no", dijo. "No fue mi decisión venir aquí, ¿Por qué tenemos que pagar por las decisiones de otros cuando tenemos el potencial de contribuir a los Estados Unidos? Yo soy americano.
En nuestro caso, es un simple papel que define quién eres y quién puedes llegar a ser".

Javier es uno de los cerca de 65.000 estudiantes indocumentados que se gradúan anualmente de escuelas secundarias en los Estados Unidos, según datos del Immigration Policy Center. Ellos son parte de un grupo denominado "Dreamers" o soñadores en referencia a la propuesta migratoria Development, Relief and Education for Alien Minors (o DREAM Act) que abriría un camino para que regularicen su estatus migratorio.

Los soñadores se han convertido en un movimiento activo en los Estados Unidos, marchando por las calles y demandado cambios a las leyes de inmigración a los políticos en Washington, D.C. Debido a este movimiento, muchos se preguntan ¿de dónde viene esta población de jóvenes inmigrantes que están luchando para quedarse en los Estados Unidos?

La respuesta está en parte en los patrones de inmigración de los mexicanos que ha experimentando grandes cambios en las pasadas décadas.

Según un estudio del Pew Hispanic Center, a diferencia del principio del siglo cuando los mexicanos cruzaban la frontera entre México y los Estados Unidos con mayor frecuencia y facilidad, actualmente menos inmigrantes regresan a México y menos cruzan la frontera. Los inmigrantes que deciden quedarse se han integrado en mayores números a la sociedad americana.

El estudio indica que en el 2010 se registraron cerca de 400.000 inmigrantes mexicanos que cruzaron la frontera a diferencia de 1 millón en el 2006.

El declive en inmigración se debe a varios factores, según información de Immigration Policy Center: La baja en trabajos debido a la mala economía en los Estados Unidos, un mayor esfuerzo por detener y deportar inmigrantes por parte de las autoridades de inmigración, los peligros de ser transportado ilegalmente al país,
y mayores oportunidades de trabajos en México.

Para los que ya viven aquí, la violencia que se ha desatado en México debido a la
guerra contra el narcotráfico que ha cobrado 40.000 vidas desde el 2006, ha disuadido a muchos a volver a su tierra.

San Miguel señaló que esta tendencia de inmigrar a los Estados Unidos para quedarse comenzó en la década de los 60 cuando las leyes de inmigración de este país pusieron más énfasis en la reunificación de familias.

Anteriormente, los empleadores en el sector de agricultura e industrias manufactureras atraían a inmigrantes masculinos solteros denominados "solos", dijo San Miguel. Algunos empleadores se dieron cuenta que obtendrían una mayor estabilidad de mano de obra si los trabajadores tuviesen la oportunidad de tener a sus familias cerca. Por eso, los empleadores empezaron a impulsar la inmigración de familias.

La exigencia por mano de obra barata por parte de empresas estadounidenses atrajo a miles de mexicanos con o sin papeles. Muchos vinieron con sus hijos pequeños en busca de una vida más estable. Sus hijos crecieron y se convirtieron en una nueva generación de mexicoamericanos que en muchos casos no tienen una conexión emocional con México como sus padres, dijo San Miguel.

De los 31,8 millones de mexicanos en los Estados Unidos 17,5 millones o un 55% podría estar en el país sin documentos, según Immigration Policy Center.

Para aquellos jóvenes que no tienen documentos legales las opciones son pocas: trabajar por un sueldo mínimo, asistir a un colegio comunitario de bajo costo, conseguir fondos privados para asistir a la universidad, o regresar a su país de origen y acostumbrarse a una nueva cultura. La última opción no es factible para los jóvenes que tienen hermanos que nacieron aquí y son ciudadanos. 

Una vez que ellos están en el país de forma ilegal, es casi imposible ajustar su estatus migratorio. Para conseguir una tarjeta verde, generalmente tendrían que regresar a su país de origen, según la abogada de inmigración Kelly Ryan. En algunos casos esto iniciaría el denominado "10-year ban" que no permite que una persona que ha estado en el país sin autorización por más de un año regresará hasta que haya pasado una década.

Muchos, como Javier, no tienen a donde regresar debido a que toda su familia vive en Colorado.

Es por eso que toda la atención esta puesta en la aprobación del DREAM Act. Esta iniciativa ofrecería un camino a la residencia legal a miles de estudiantes indocumentados que se gradúan de escuelas secundarias del país.

Los jóvenes recibirían residencia condicional por varios años en los cuales podrían asistir a la universidad, trabajar o enlistarse en el servicio militar, según información del Immigration Policy Center. Entre los 10 estados con mayores candidatos para beneficiarse de esta propuesta esta Colorado, según el centro.

En diciembre del 2010 la propuesta fue aprobada en la Cámara de Representantes federal con un voto de 216-198, pero fue rechazada por el senado por cinco votos.

El representante demócrata federal de Colorado, Jared Polis, quién ha luchado para la aprobación del DREAM Act en el congreso, señaló que es difícil para él ver que mucha gente no comprenda la dura situación de estos jóvenes que no pueden trabajar legalmente o conseguir una licencia de conducir.

"Son, de hecho, americanos, y los que pagamos impuestos hemos invertido en su educación en este país. Yo no veo como esperamos que ellos vivan sus vidas y contribuyan a los Estados Unidos sin algún tipo de propuesta como el DREAM Act", dijo.

Añadió, que por el momento no hay suficientes votos en el senado para impulsar el DREAM Act nuevamente. Por ahora lo único que protegería a estos jóvenes de ser deportados es la decisión que el gobierno de Barack Obama anunció en agosto de atrasar indefinidamente las deportaciones de inmigrantes de bajo riesgo, lo cual incluye a estudiantes indocumentados.  

Los cambios en el proceso de deportación no apaciguan el miedo de Irasema Medorio, una estudiante de Denver Public Schools de 15 años quién teme que las autoridades detengan a sus padres y los deporten a México.

Ella y sus hermanas menores llegaron de Veracruz a Denver cuando ella tenía 8 años. Mientras sus padres trabajan en construcción y limpieza noche y día, las jóvenes van a la escuela para poder superarse. Sin embargo, en cualquier momento la familia podría verse obligada a regresar a Córdoba, el pueblo pobre de donde vinieron.

"Si volvemos, yo no podré ir a la universidad. Tendré que aprender el español y empezar a trabajar en lo que sea. Me preocupa la violencia allá. Aquí no hay guerras entre carteles como allá", dijo Medorio.

"Lo que quiero es llegar a ser profesora para poder ayudar no solo a los niños aquí pero también en México".

Medorio y sus hermanas viven esencialmente en las sobras. A ella se le dificulta vivir en una sociedad donde se le conoce como una "ilegal", dijo.

La primera dama de Colorado Helen Thorpe, quien escribió el libro "Just Like Us" sobre cuatro jóvenes mexicanas que enfrentan diferentes barreras de acuerdo a su estatus migratorio, dijo que muchas jóvenes como Medorio viven con etiquetas que la sociedad les ha dado y que los margina como ciudadanos.

"Existe tanto estigma relacionado con estar en el país de forma ilegal, y estos jóvenes, quienes no crearon esta situación pero la heredaron, tienen que lidiar con ese estigma todo el tiempo", dijo. "Siempre se preguntan a quién deben confiar esta información y si es factible hablar sobre ello. Es una carga inmensa para ellos".

Algunos mexicanos como Susano están tratando de ayudar a estudiantes como Medorio y Javier. En su trabajo para el programa Education Opportunity Center, él asiste a estudiantes de primera generación con el proceso de aplicación y becas para la universidad. En muchos casos se convierte en un mentor y un ejemplo a seguir, dijo.

"Un DREAM Act se necesita porque ¿qué pasa si a estos jóvenes no se les da oportunidad? ¿Dónde van a trabajar? ¿Qué va a ser de sus vidas?", dijo. "Viven en el limbo, y esa no es una manera de vivir".