En la clase de Jonelle Tafoya en la Escuela Primaria Gust en el suroeste de Denver, Liliana Lucero usa un puntero para señalar "tres", su edad, proyectado en un pizarrón electrónico interactivo.

Ella toca el número y lo mueve al lugar que le corresponde en el pizarrón. Luego, con algo de ayuda, lo lee a la clase.

"Hola a todos. Tengo 3 años. Su amiga, Liliana", dijo Liliana con orgullo antes de regresar a su asiento en la alfombra.

Tafoya usa el pizarrón electrónico interactivo para que sus pequeños alumnos empleen tecnología para aprender a leer, para identificar números, o para expresar sus emociones por medio de imágenes o sonidos.

Las nuevas normas académicas ya comenzaron a implementarse en 45 estados, por lo que la tecnología forma parte cada vez más de lo que los maestros usan en las clases hasta con preescolares.

"Estos artefactos no dejarán de utilizarse. Por el contrario, serán cada vez más complejos", dijo Tafoya. "Usar tecnología, especialmente en alfabetización, matemáticas y ciencias sociales, o como en este caso en educación de la temprana infancia, ayuda a desarrollar los cimientos educativos de los estudiantes y le da a los maestros una herramienta diferente para ayudar a los distintos estudiantes".

En febrero del 2010, Colorado adoptó las Normas Estatales Curriculares Comunes, que incorporan el uso de tecnología en la enseñanza de distintas materias, en el contexto de las denominadas "habilidades de aprendizaje para el siglo 21".


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En lectura, por ejemplo, las normas requieren que los estudiantes "obtengan, evalúen y presenten información cada vez más compleja, así como ideas y evidencias, por medio de escuchar y hablar y los medios audiovisuales".

Los estudiantes deben ser capaces de crear presentaciones interactivas y de analizarlas críticamente. Por ejemplo, los alumnos de cuarto grado crean podcasts que luego suben a un blog (bitácora).

A nivel local, las normas con respecto al uso de la tecnología han sido inconsistentes.
En el 2004, las Escuelas Públicas de Denver crearon una matriz de sugerencias sobre lo que los niños deben aprender en cada grado. Por ejemplo, al terminar el jardín de infantes deben saber cómo encender una computadora que está "dormida" y cómo pulsar lo íconos dos veces para comenzar un programa.

En la clase de Tafoya, la mayoría de los niños ya conocen las funciones básicas.

Laura St. John, madre y vicepresidente de Imagine Tomorrow, una compañía familiar en Denver que crea clases de computación para menores de 8 años, cree que porque los niños aprenden tan rápido se los debe desafiar aún más.

"Se trata de conceptos sofisticados. Ya en la escuela primaria los estudiantes aprenden que la tecnología es una herramienta, no un juguete", dijo St. John.

"Aprenden rápido. Luego de hacerlo cinco a siete veces, ya recuerdan cómo se mueve el ratón y dónde llevarlo para lograr lo que quieren," dijo Tafoya.