Uno de los errores más comunes que cometen muchos aficionados al béisbol es pensar que con el último out de la Serie Mundial, termina la acción en los diamantes hasta la próxima primavera.

El mundo de la pelota sigue su camino, y no solamente nos referimos a la llamada "Liga de la Estufa Caliente", que nos mantiene entretenidos con las negociaciones y cambios que ocurren entre las distintas organizaciones de las Mayores. Durante los próximos meses, mucho ocurrirá en las distintas ligas del Caribe, más específicamente en República Dominicana y Venezuela, los grandes productores de talento nacido fuera de los Estados Unidos. 

Durante décadas, estas ligas han sido las grandes generadoras de pasiones en sus países, impulsando el amor que se tiene en estas naciones por el béisbol a alturas insospechadas.  Sirven como vitrinas para que muchos jóvenes peloteros se acostumbren a ambientes de altísima competición, donde cada juego se convierte en asunto de vida o muerte.

A partir del 12 de octubre en Venezuela,  un circuito de ocho equipos mantendrá en vilo a ese país hasta finales de enero. La atención nacional se tornará hacia la exigente Liga de Béisbol Profesional.

Este circuito fue fundado en 1946, con apenas cuatro franquicias. En los últimos veinte años, ha disfrutado un crecimiento inmenso, junto con el incremento de peloteros venezolanos que actualmente militan en el  béisbol organizado de los Estados Unidos.

Luego que dependiera en gran medida del talento foráneo (estrellas como Roy Campanella y Pete Rose jugaron en Venezuela en algún momento), la crisis económica que se desató a principios de la década de los 80 obligó a que los equipos voltearan su mirada hacia los jóvenes locales.

El béisbol estadounidense igualmente tomó nota, empezó la creación de academias en el país, y el boom ha sido tal que la diferencia entre Venezuela y Dominicana por el puesto de primer país formador de beisbolistas nacidos fuera de la Unión Americana es prácticamente nula.

Económicamente hablando, el béisbol venezolano es el más lucrativo de toda el área del Caribe, disfrutando de patrocinios, derechos de televisión dentro y fuera del país y distribución de mercancía producida por las mismas empresas que surten a las Grandes Ligas. Su tamaño es obviamente menor al de la pelota norteamericana, pero su repercusión y cobertura a nivel de medios sigue siendo muchísimo mayor a la de otras disciplinas como el fútbol y el baloncesto, y muchas de sus estrellas llegarán a las Mayores en cuestión de poco tiempo.

De la Liga Venezolana han surgido gran cantidad de peloteros que hoy en día visten la camiseta de los Rockies de Colorado: Tal es el caso de Carlos González, Jonathan Herrera, Edgmer Escalona y Jhoulys Chacin, entre muchos otros.

González ha descartado totalmente su participación con su escuadra en Venezuela, Águilas del Zulia. Luego de haber tomado 481 turnos en Grandes Ligas, además de una lesión que ha afectado severamente su muñeca, deberá descansar y no podrá hacer swing a un bate hasta el 1 de noviembre.

Herrera, por su parte, también se recupera luego de haberse golpeado la mano con una puerta, pero los dirigentes de Caribes de Anzoátegui, actuales defensores del título de la Liga Venezolana, estiman que se incorporará a la acción a mediados de noviembre próximo.

Uno de los temas que siempre tiene en vilo a muchos equipos invernales son las limitaciones que las organizaciones de Major League Baseball imponen sobre sus pupilos.

En el caso de los lanzadores, siempre se habla de tope de entradas a lanzar o de pitcheos. Eso es lo que pasará con el serpentinero derecho Edgmer Escalona, quien intervino en 14 encuentros con los Rockies este año, dejando efectividad de 1.75 en 25.2 entradas de labor. Intervendrá a partir de mediados de noviembre con los Leones del Caracas. "Habrá restricciones para él, pero Edgmer jugará", indicó el Presidente del Caracas Luis Ávila.

Mientras tanto, la situación en República Dominicana es similar, con su liga invernal que comenzará el próximo 14 de octubre.  Desde 1955, la liga quisqueyana ha sido también el pasatiempo favorito de ese país, con orígenes que van desde finales del siglo 19. Para los Tigres del Licey, uno de los seis equipos del circuito y de las novenas con mayor tradición en ese país, el ritmo vertiginoso de entrenamientos no se detiene.  Están a la espera de dos fichas que han tenido que ver con los Rockies este año: Esmil Rogers y Ubaldo Jiménez.

El Licey está tramitando el permiso con los Rockies para que Rogers pueda montarse en la lomita en su país.

Por el lado de Jiménez, ahora miembro de los Indios de Cleveland, la historia es un poco distinta. Su falta de participación en el invierno influyó en la inconsistencia de su actuación en la recién concluida campaña en el Big Show. Por ende, Cleveland, una organización tradicionalmente reacia a dejar que sus fichas jueguen en invierno, ha expresado interés en que Ubaldo lance en su país.