El accionar del gobierno federal que encontró que Chipotle Mexican Grill había contratado a cientos de trabajadores indocumentados transformó a Monty Moran, codirector de esa cadena de restaurantes de burritos, en un impensado defensor de la reforma inmigratoria.

Durante el año pasado, Chipotle fue uno de los objetivos más reconocidos de la campaña de la administración de Obama para impedir la contratación de trabajadores indocumentados.

En la llamada "redada silenciosa", el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), inspeccionó los registros de contratación de Chipotle y encontró a más de 500 trabajadores indocumentados, que debieron dejar sus puestos en esta compañía con oficinas centrales en Denver. Debido al escrutinio federal, Chipotle debió despedir a empleados en Minnesota, Washington y Virginia.

El accionar federal dejó a algunos restaurantes con problemas para operar y los gerentes debieron apurarse a entrenar a nuevos empleados.

Encontrar trabajadores capacitados sigue siendo un problema, en parte porque se corrió la voz que Chipotle forma parte del programa federal de verificación de los trabajadores.

Chipotle forma parte de una industria en la que los puestos de trabajo se llenan varias veces al año. Chipotle dijo que el recambio de sus empleados a nivel nacional creció a más del 125 por ciento desde la investigación. Antes estaba por debajo del 100 por ciento. En algunos mercados, los gerentes entrevistan entre 30 a 40 personas para llenar una vacante. Antes entrevistaban a sólo 10 candidatos.


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Por eso, Moran, 45, es ahora un impulsor de cambios en las leyes inmigratorias. En meses recientes, se reunió con los senadores Michael Bennet y Mark Udall, ambos demócratas de Colorado, con el Senador Charles Schumer, demócrata de New York, y con los congresistas republicanos Darrell Issa de California y Lamar Smith de Texas. Su mensaje: arreglen inmigración.

"Estas personas necesitan saber lo que está pasando. Inmigración es realmente un caos", dijo Moran en su primera entrevista luego de la investigación.

Aunque Morán no impulsa una solución en particular, les dijo a los legisladores que él necesita acceso a una fuerza laboral legal y fuerte. El programa de trabajadores huéspedes (temporales) funciona para la agricultura, pero no satisface las necesidades de personal calificado para trabajar todo el año, puntualizó Morán.

Para finales de este año, Chipotle piensa haber añadido unos 145 nuevos restaurantes, y quizá otros 165 en el 2012.

Chipotle ve a los inmigrantes como un elemento clave para su éxito.

Casi la mitad de sus 30.000 empleados son latinos, como también lo son muchos de sus gerentes y personal jerárquico.