NEW YORK - Desde Nueva Zelanda hasta Nueva York, el mundo recibió el domingo con entusiasmo el Año Nuevo, con celebraciones cargadas de fuegos artificiales, confeti y estrellas del espectáculo.

Por una noche al menos, los juerguistas se congregaron con esperanzas de un futuro mejor, diciendo adiós a un año lleno de huracanes, tsunamis y torbellinos económicos que muchos prefieren olvidar.

En Nueva York, centenares de miles de personas se congregaron en Times Square para ver el descenso a medianoche de una bola de cristal con más de 30.000 luces. El alcalde Michael Bloomberg y Lady Gaga encabezaron a la muchedumbre en la cuenta regresiva.

Matheus Campos, un estudiante brasileño de leyes, alzó los brazos al comenzar el Año Nuevo en Times Square. "Es grandioso", dijo.

Juerguistas en Australia, Asia, Europa y la nación de Samoa, en el sur del Pacífico, que saltó al otro lado de la línea de la fecha para ser la primera en celebrar, recibieron 2012 con espectáculos de fuegos artificiales. Los cielos también se iluminaron sobre la Plaza Roja en Moscú. En París, las multitudes en los Campos Elíseos descorcharon botellas de champaña apenas pasó la medianoche.

Muchos asistieron con esperanzas de que la llegada del nuevo año cambie su suerte, en un mundo vapuleado por desastres meteorológicos, desempleo e incertidumbre económica.

"Fue un año muy difícil, pero Dios está cuidando de nosotros y sé que 2012 tiene que ser mejor", dijo Kyralee Scott, de 16 años, de Jackson, Nueva Jersey, cuyo padre pasó la mayor parte del año sin trabajo.

Las primeras grandes celebraciones comenzaron en Auckland, Nueva Zelanda y en Sidney, donde más de 1,5 millones de personas presenció la muestra pirotécnica titulada "Tiempo para soñar".

Cientos de miles de personas se congregaron en la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, para una fiesta amenizada por la banda de rock Scorpions y por otras agrupaciones. El festejo fue coronado por un despliegue atronador de fuegos artificiales.

En Londres, unas 250.000 personas se reunieron para escuchar las 12 campanadas del Big Ben y la pólvora se encendió en el cielo, con cohetes lanzados desde el Ojo de Londres, la rueda gigantesca ubicada en la margen sur del Támesis.

Los españoles devoraron las 12 uvas al tiempo que el reloj de la Puerta del Sol marcaba la llegada de 2012 en Madrid, una tradición observada por millones en el país ibérico, quienes acostumbran interrumpir la fiesta y encender el televisor para escuchar la decena de campanadas.

El papa Benedicto XVI marcó el final de 2011 con oraciones de agradecimiento y dijo que la humanidad espera al nuevo año con aprehensión, pero también con la esperanza de un futuro mejor.

En Brasil, la fuerte lluvia no detuvo las fiestas y unas dos millones de personas se reunieron en la playa de Copacabana de Río de Janeiro, casi la misma cantidad que en la principal avenida de Sao Paulo, la ciudad más grande de Sudamérica. Exhibiciones masivas de fuegos artificiales e importantes actos musicales animaron los escenarios en todo el país.