WASHINGTON (AP) - Si usted ha estado posponiendo la reparación de una ventana pelada, o piensa en derribar un muro, debería comprobar qué tan vieja es su casa.

Puede que tenga que tomar medidas para proteger a sus hijos del peligroso plomo.

El riesgo de la pintura con base en plomo usada en las casas más antiguas vuelve a ser noticia, ya que el gobierno considera endurecer la definición de intoxicación por plomo en bebés, niños pequeños y preescolares. Niveles más bajos de lo que se pensaba podrían dañar sus cerebros en desarrollo.

Ese es un mensaje aterrador. Pero desde un punto de vista práctico, no está claro cuánto cambiaría si el gobierno sigue ese consejo. Ya ha habido un gran descenso en el envenenamiento infantil por plomo en Estados Unidos durante las últimas décadas. Programas de salud pública se han dirigido a los pequeños que están bajo mayor riesgo -los niños pobres que viven en viviendas que se caen a pedazos, principalmente en ciudades - para tratar de que los examinen y limpien sus hogares.

Pero los especialistas dicen que también puede ser un riesgo en zonas más ricas, a medida que los propietarios entusiasmados en hacer sus propias renovaciones se embarcan en proyectos sin saber nada acerca de este peligro ambiental que hace mucho tiempo desapareció de los titulares.

El principal valor del cambio propuesto puede estar en aumentar el conocimiento sobre cómo evitar el plomo en la vida cotidiana.

"Lo que tenemos que hacer es prevenir la exposición en primer lugar", dijo el doctor Nicholas Newman, quien dirige la clínica de salud ambiental y plomo en el Hospital Infantil de Cincinnati.

Las personas pueden estar expuestas al plomo de muchas maneras: los suelos contaminados con la vieja gasolina con plomo de antaño. Viejas tuberías con soldadura de plomo. Un uso inapropiado de cerámica vidriada con plomo o cristal de plomo con alimentos. Ciertos trabajos que exponen a los trabajadores al metal. Aficiones como renovar el acabado de muebles viejos pintados.

A veces, incluso juguetes o joyas para niños importados pueden tener niveles ilegales de plomo, lo que provoca retiradas de producto si son hallados en el mercado estadounidense.

Sin embargo, la principal forma en que los niños están expuestos en Estados Unidos es a partir de las viejas capas de pintura en edificios construidos antes de 1978, cuando el plomo fue prohibido en la pintura residencial.

Niveles muy elevados de plomo pueden causar coma, convulsiones e incluso la muerte, afortunadamente hoy en día una rareza. Sin embargo, niveles más bajos, especialmente en niños menores de 6 años, pueden dañar el cerebro de los pequeños, reducir su coeficiente intelectual y provocar otro tipo de problemas de aprendizaje, atención y comportamiento, sin ningún síntoma obvio que pueda alertar a los padres.