La muralista invitada Kim Gill trabajó con los alumnos de segundo grado para pintar un mural en una de las paredes de la cafetería en DCIS en Ford.
La muralista invitada Kim Gill trabajó con los alumnos de segundo grado para pintar un mural en una de las paredes de la cafetería en DCIS en Ford. (Francisco Miraval/Viva Colorado)

"¿Quiere el programa en inglés o en español?" repetían incesantemente alumnos de segundo grado del Centro de Denver de Estudios Internacionales (DCIS) en la Escuela Primaria Ford de Denver poco antes de la reciente exhibición de sus obras de arte. Y la pregunta iba seguida por "Do you want the program in English or in Spanish?"

El DCIS en Ford, en el vecindario de Montbello, abrió sus puertas en agosto del 2011 con la meta de comenzar a preparar a los alumnos desde pequeños (jardín de infantes a quinto grado) para que eventualmente lleguen a la universidad y para que sean ciudadanos multilingües e interculturales, capaces de desenvolverse con éxito en un mundo globalizado y en constante cambio.

Aunque aparentemente ambiciosa, las primeras indicaciones, incluyendo la exhibición de "Arte Alrededor del Mundo" del pasado jueves 23 de febrero, revelan que el personal multilingüe de la escuela, todos ellos educadores con por lo menos cinco años de experiencia, han progresado significativamente en el logro de sus objetivos.

El arte es un elemento clave de esa tarea, tanto a nivel académico como cultural, explicó Tamera Cone, especialista de arte global integrado y supervisora de las actividades artísticas del DCIS en Ford.

"El concepto de arte integrado significa que se usa el arte como parte del currículo. Por ejemplo, para enseñar la física de los sonidos, usamos música. Cuando hablamos de África, aprendemos danzas de ese país. Y el sistema solar se convierte en un colgante con el que adornamos el gimnasio. Todo el arte lo crean los mismos alumnos", aseveró Cone.


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Cone recibió su bachillerato en bellas artes en la Universidad de Florida en 1998 y durante los siguientes cuatro años coordinó talleres artísticos en Miami, enfocándose en niños carenciados. En el 2002, llegó a Nueva York, donde fue directora artística de una compañía de teatro. Y el año pasado se trasladó a Denver, donde diseñó e implementó el programa de artes globales integrados en la escuela DCIS en Ford.

"Este programa de arte es posible gracias a la participación de los padres y de la comunidad, pero también gracias al talento de los niños. Y hemos recibido invalorable colaboración del Harmony Project y de Colorado Creative Industries", dijo Cone.

Esa colaboración permite que tres artistas locales, Adam Buehler, Elise Butler y Stephan Griffin, trabajen directamente con los niños de DCIS en Ford, no solamente en las clases de arte, sino también en proyectos de ciencia y de estudios sociales.

Además, en enero pasado, la empresa Janus y los organizadores del Festival de Arte de Cherry Creek seleccionaron al DCIS en Ford para participar del 10º Programa Anual de Compra de Arte Estudiantil, que se realizará durante el mencionado festival el próximo 7 de julio en Denver. DCIS en Ford es una de las 20 escuelas seleccionadas.

El programa consiste en enseñarles a los niños en sus escuelas cómo apreciar una obra de arte. Luego, el día del festival, los niños aplican ese conocimiento a las obras que se exhiben en distintos puestos y seleccionan las creaciones que ellos quieren para sus respectivas escuelas.

"La estética del edificio (de la escuela Ford) todavía no refleja la pasión y el compromiso de los educadores. Los pasillos no resultan atractivos. Confiamos que con la compra de arte los pasillos de la escuela se transformen en un lugar hermoso para crecer y aprender", declaró Cone.

Por su parte, María Segura, originaria de Colombia y especialista en artes globales, afirmó que el arte, tanto creado por los alumnos como comprado por ellos gracias a la ayuda de Janus, "es una manera de explorar y celebrar las similitud entre nuestras culturas y experiencias".

Según estadísticas de las Escuelas Públicas de Denver (DPS, en inglés), distrito al que pertenece DCIS en Ford, ese establecimiento cuenta con casi 700 estudiantes, de los cuales el 75 por ciento con hispanos, con un 20 por ciento de estudiantes afroamericanos, el 3 por ciento blancos, y el resto de otros grupos étnicos.

"La diversidad cultural permite que los estudiantes hispanoparlantes aprendan inglés, que los angloparlantes aprendan español, y que todos aprenda chino. Cuando estudiamos sobre América Latina, todos aprendemos bailes o canciones de esos países. Y cuando estudiamos de África, todos aprendemos bailes o canciones de esos países", dijo Segura.

La directora de la escuela, Ligia Gibson, recordó que durante el ciclo lectivo 2011-2012 su establecimiento sólo contará con estudiantes de jardín de infantes a segundo grado.

"El apoyo de los padres y de la comunidad ha sido muy grande y muy importante. Es muy bueno que los padres vean y disfrute del arte creado por sus hijos", comentó Gibson.

Eduardo Ramírez, un joven universitario residente en Montbello, llegó a la reciente exhibición de arte en DCIS en Ford para acompañar a su sobrina y a su ahijada, ambas en jardín de infantes, quienes junto con sus compañeros realizaron cuadros con distintas texturas (para explorar los cinco sentidos corporales) y colgantes relacionados con el sistema solar.

"Nunca vi tanta gente tan entusiasmada en esta escuela. La creatividad contagia energía", afirmó.

Para más información sobre esta escuela, visitar dcisatford.org.