SANTIAGO, Cuba - El Papa Benedicto XVI llega a Cuba en la que constituye la primera visita de un Pontífice a la isla en 14 años.

El Santo Padre aterrizó en el aeropuerto de Santiago, la segunda ciudad cubana ubicada al oriente del país. La visita de Benedicto XVI busca fortalecer a la iglesia Católica como interlocutora política del gobierno comunista de la isla, mientras que muchos esperan que su arribo impulse los cambios económicos, sociales y políticos que ya están en marcha.

A su arribo, fue recibido en la pista de aterrizaje por el presidente cubano Raúl Castro, vestido de civil. El Papa caminó en una alfombra roja en medio de honores militares.

Photos: Pope Benedict XVI visits Mexico and Cuba

"La Constitución garantiza plena libertad (religiosa)", dijo Castro mientras nuevamente criticó al gobierno de Estados Unidos por el embargo que padece la isla. "El gobierno guarda buenas relaciones con todas las religiones. En nombre de la nación, le doy la más calurosa bienvenida".

La llegada del Papa se produce apenas días después de declarar antes de arribar a México, donde hizo su primera parada en su gira por la Latinoamérica que habla español, que el marxismo como ideología "no responde ya a la realidad" y que "se tienen que encontrar nuevos modelos, con paciencia y en una forma constructiva".


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Perseguida durante los años 60 tras el triunfo de la revolución cubana en enero de 1959, cuando muchos sacerdotes se convirtieron en militantes de grupos contrarrevolucionarios, la iglesia quedó al margen del poder y la vida social de la nación caribeña.

Se nacionalizaron las escuelas religiosas, se expulsaron a los prelados de los hospitales y se eliminó su presencia de los medios de comunicación. En 1959, había 700 sacerdotes para seis millones de habitantes en Cuba. Actualmente hay 300 para 11,2 millones.

Pero desde comienzo de los 90, una apertura religiosa volvió a darle aliento a las iglesias, entre ellas a la católica.

En 1998, la isla testificó la primera visita de un Papa desde el triunfo de la Revolución con el arribo de Juan Pablo II, lo que permitió, por ejemplo, que la Navidad fuera declarada nuevamente un festivo nacional.

Ya desde comienzo de los 90 se eliminaron las referencias al ateísmo en la Constitución y se aceptaron a los católicos y otros creyentes en el seno del Partido Comunista.

El gobierno, incluso, permitió la construcción de un seminario, a cuya inauguración asistió el presidente Raúl Castro al tiempo que se restauraron algunas parroquias, pero con todo los católicos están lejos de ser mayoritarios en la isla y se calculan que son un 10% de la población.

"Se prepararon todas las condiciones y estamos orgullosos de recibirlo aquí", dijo el lunes a The Associated Press, Humberto Sabignes, un trabajador de 40 años que aguardaba en las inmediaciones de la Plaza Antonio Maceo, donde el Papa dará su primera misa en Cuba.

Aunque no había euforia en las calles de Santiago, a unos 900 kilómetros al este de la capital, conforme se acercaba la hora del arribo, los ciudadanos se mostraban más emocionados por la gira papal, sobre todo por las oraciones que el Pontífice hará ante la Virgen de la Caridad, patrona de la isla, en el cercano poblado de El Cobre.

Por la noche del domingo y madrugada del martes jóvenes católicos del oriente del país se reunieron en una parroquia para una vigilia, rezaron, oraron y festejaron su arribo a tierras santiagueras.

"La gente necesita esperanza en Cuba, de una vida más digna, más de Dios y esperan eso del Papa, un mensaje de aquello que ya predijo Juan Pablo II, que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba y que los cubanos seamos protagonistas de nuestra historia", comentó el sacerdote Rolando Montes de Oca, uno de los responsables de la actividad.

En las inmediaciones de la catedral y las zonas céntricas se observaban algunos carteles dándole la bienvenida al Sumo Pontífice.

Tras su arribo y ceremonia de bienvenida, el Papa oficiará una misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, la más grande de la ciudad, y a continuación recorrerá en carro la distancia que lo separa del poblado de El Cobre.

Allí pasará las primeras horas del martes en oración a la Virgen de la Caridad, se estima que en un evento cerrado, y se dirigirá al aeropuerto para viajar a La Habana, ciudad dónde culminará su gira el miércoles.

La plaza donde dará la misa está acondicionada para unas 200.000 personas según la información proporcionada por los organizadores y se prevé que autobuses de otras localidades del oriente del país lleguen para la misa, además las autoridades permitieron que los trabajadores se ausentaran por algunas horas de sus centros de trabajo.

"Yo trabajo en una farmacia, nosotros le damos servicios a la población, no se interrumpe el servicio pero los compañeros van a participar del cordón de recibimiento, de ahí vamos a la misas en la plaza... es un honor para todos los santiagueros recibir nuevamente a un Papa", comentó Juana García, de 36 años.

Aunque el viceministro de Turismo, Alexis Trujillo aseguró que la isla no registró un crecimiento sustancial del turismo extranjero a raíz de la visita del papa Benedicto XVI que comienza el lunes en la isla, centenares de peregrinos estadounidenses llegaron especialmente de Miami, para participar en la misa en Santiago y luego planean ir a La Habana para seguir las actividades del jerarca católico.