NEW YORK - La venta de los dos analgésicos más populares que se ofrecen con receta médica en Estados Unidos se ha disparado en nuevas zonas del país, de acuerdo con un análisis de The Associated Press.

Los expertos, preocupados, consideran que la presión para aliviar el dolor de los pacientes está desatando una adicción de proporciones epidémicas.

Cifras de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) muestran un drástico incremento entre 2000 y 2010 en la distribución de oxicodona, el principal ingrediente en OxyContin, Percocet y Percodan. En algunos lugares las ventas se incrementaron 16 veces.

Mientras, la distribución de hidrocodona, el ingrediente clave de Vicodin, Norco y Lortab, está subiendo en Appalachia, el epicentro original de la epidemia de los analgésicos en Estados Unidos, al igual que en la región central del país.

Los incrementos han coincidido con una ola de muertes por sobredosis, asaltos a farmacias y otros problemas en Nuevo México, Nevada, Utah, Florida y otros estados. Los opiáceos para aliviar el dolor, una categoría que incluye la oxicodona y la hidrocodona, causaron 14.800 muertes por sobredosis tan solo en 2008, y la cifra de decesos está en aumento, indicó el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.


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Por todo Estados Unidos, las farmacias recibieron y distribuyeron el equivalente a 69 toneladas de oxicodona y 42 toneladas de hidrocodona pura en 2010, según las estadísticas disponibles. Esto es lo suficiente para poder dar 40 píldoras Percocet de 5 miligramos y 24 Vicodin de 5 miligramos a cada persona en Estados Unidos. La DEA registra los datos desde los embarques hasta los distribuidores, farmacias, hospitales, médicos e instituciones de enseñanza. Eventualmente los analgésicos son administrados y vendidos a pacientes, pero la DEA no registra cuánto recibe cada paciente de forma individual.

El incremento se debe parcialmente a los dolores de la población que envejece y a una mayor disposición de los médicos para mitigar el dolor, dijo Gregory Bunt, director médico en la cadena de clínicas para el tratamiento de adicciones Daytop Village, en Nueva York.

Las ventas también están aumentado por la adicción a medida que los usuarios se vuelven físicamente más dependientes de los analgésicos y comienzan a ir "de compras con el médico" para seguir teniendo recetas, agregó Bunt.

Los opiáceos como la oxicodona y la hidrocodona producen intensas sensaciones de bienestar. Algunos adictos se tragan las píldoras, otros las pulverizan para poderlas fumar, esnifar o inyectarse el polvo.