This September 12, 2008 image provided by RMS Titanic, Inc., shows one of the propellers of the RMS Titanic on the ocean floor during an expedition to the
This September 12, 2008 image provided by RMS Titanic, Inc., shows one of the propellers of the RMS Titanic on the ocean floor during an expedition to the site of the tradegy. (RMS Titanic/AP)

NEW YORK - Era un aburrido turno nocturno aquella noche en las redacciones de la Associated Press y, al otro lado de la ciudad, The New York Times.

Con los pies sobre un escritorio, un editor de AP llamado Charles Crane leía una novela de H.G. Wells para sobrellevar una noche sin noticias. "Los instrumentos telegráficos sonaban desganados", relató después "y en ocasiones, uno podría escuchar el pulso de los relojes".

En el Times, el director general Carr Van Anda regresaba de la cena a una oficina que trabajaba en una anodina historia sobre una pelea de políticos que saldría en la portada. El joven mensajero dormitaba.

Photos: Titanic disaster coverage by The Denver Post in April 1912

En medio de esta somnolencia poco después de la medianoche del 15 de abril de 1912, nadie sabía que a 1.600 kilómetros (1.000 millas) estaba "sucediendo la historia del siglo", la noticia que cambiaría muchas cosas, incluyendo la misma cobertura de los medios.

En ese momento, en las costas de Terranova, el Titanic estaba a dos horas de hundirse.

Durante más de una hora, el gran buque estuvo enviando las señales de socorro "CQD, CQD,", repetía la clave Morse, luego un más conocido "SOS".

Los llamados de emergencia fueron captados por otros barcos, algunos de lo cuales se dirigieron hacia donde estaba el Titanic para su rescate, y las señales alcanzaron algunas estaciones tierra adentro que utilizaban el relativamente nuevo sistema de radio inalámbrico Marconi.

Ahí, cada trocito de detalle era atrapado con ansia, pasado, y vuelto a pasar otra vez. Rápido, las palabras electrizantes llegaron a New York. En la redacción de AP, el bostezo de Crane se volvió un grito ahogado cuando un colega salió de una oficina ondeando un cable desde Canadá: "Reportan que Titanic golpeó un iceberg".

Rápidamente, los editores comenzaron a contactar a las estaciones costeras que recibieron la señal, para obtener lo que supieran, telefonearon a los propietarios del buque, enviaron cables a Londres pidiendo una lista de pasajeros, que a esa altura estarían condenados.

"Dimos la alerta del accidente", recordó Crane años después en una recopilación que ahora está en los archivos corporativos de la AP. La nota, que reunió los datos sueltos que llegaban en mensajes inalámbricos, llegó a todas partes en segundos.

En el Times, el mensajero ya estaba bien despierto y se mantuvo de pie mientras Van Anda leía el despacho de un párrafo: "A las 10:25 de esta noche el Titanic de White Star Line emitió un CQD a la estación Marconi aquí y reportó un choque con un iceberg. El barco indica que se necesita ayuda inmediata".

Las rotativas del Time ya estaban trabajando con la edición del día siguiente. El editor descartó las notas asignadas y comenzó a trabajar en una nueva portada, tratando de dar sentido al silencio que, según actualizaciones telegráficas, siguió a los varios llamados de auxilio.

Los editores de muchos otros periódicos "responderían imprimiendo los boletines y escribiendo historias que indicaban que no había gran daño en el Titanic, 'un barco que era imposible que se hundiese'. Pero no Van Anda", escribió Meyer Berger en una historia del Times. "Un frío razonamiento le indicó que se había hundido, y pese a lo aterrador de esa idea, actuó conforme a ello".

El destino del gran barco se confirmó muchas horas después. Mientras representantes de White Star Line dudaban de la seriedad del accidente cuando les llamaron los reporteros de AP, Times y otros. Pero la edición del diario neoyorquino anticipó lo peor en sus ocho columnas:

"Nuevo buque Titanic golpea un iceberg;

Se hunde por la proa a medianoche;

Mujeres en barcos salvavidas;

Último cable a las 12:27 am. Borroso"

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"En términos de difusión de noticias, el desastre del Titanic puede verse como el comienzo de lo que el gurú de la comunicación masiva Marshall McLuhan llamó la 'aldea global', aunque acuñó el término en la década de 1960 con la comunicación satelital en mente", dijo el profesor de comunicaciones Paul Heyer, autor de "Siglo del Titanic: medios, mitos y la creación de un ícono cultural".

Las historias fueron cuidadosas y basadas en los hechos; o especulativas y erróneas.

"No se perdieron vidas", aseguró un encabezado en Londres en medio de la confusión al inicio de la cobertura. En París, Le Figaro lamentó "La Catastrophe du Titanic". Las portadas en Australia hicieron eco de la tragedia durante días.

La historia del Titanic estableció una "cobertura que fue a toda velocidad y donde todos se pusieron manos a la obra" que se ha repetido en cada desastre desde entonces, dijo el profesor de periodismo Roy Peter Clark, del Instituo Poynter.

La historia se volvió un punto de inflexión para The New York Times. Su cobertura lo distinguiría de entre unos 20 diarios de la ciudad, "asegurando un relieve entre los diarios del país que nunca cedería", escribió Daniel Allen Butler en su historia "Inhundible: La historia completa del Titanic".

La radio también recibió un fuerte impulso con esta historia. David Sarnoff, un joven operador del sistema Marconi, se volvió famoso por sus actualizaciones diarias y constantes desde una ventana en Nueva York, atrayendo a multitudes tan grandes que la policía apenas podía mantener el orden.