Tres grandes cadenas de supermercados enfocados en consumidores latinos en el área metropolitana de Denver enfrentaron varios desafíos en los últimos años, incluyendo bancarrota, al tiempo que otros supermercados aumentaron sus negocios.

El ejemplo más claro es el de Rancho Liborio, una empresa de California que en el 2008 abrió su quinta tienda en Colorado (en Colorado Springs), cerró la última de sus tiendas en este estado en mayo pasado.

Uno de sus competidores, Azteca Ranch Market, se declaró en bancarrota en agosto pasado. Otra cadena, Avanza Supermarkets, se vendió en el 2011.

En la actualidad, tiendas como King Soopers tienen productos para consumidores latinos, quienes hasta hace pocos años sólo conseguían esos productos en tiendas especializadas.

El cambio se debe a un modelo conocido: los compradores son cada vez más diversos y analizan los precios, a la vez que surgen más tiendas, aumentando la competencia. Pero una vez que las cadenas entran a competir para atraer a compradores latinos, debido a las potenciales ganancias, las tiendas medianas comienzan a sufrir las consecuencias.

Los profesionales de la industria de los alimentos en Denver afirman que los cambios comenzaron hace casi cinco años.

"Lo que vemos ahora son consumidores sofisticados que dicen, por ejemplo, que van a comprar todo en Walmart, porque allí pueden conseguir todo lo que necesitan para la familia y ahorrar dinero", dijo Laura Sonderup, directora de Hispanidad, una firma de mercado en Denver.

"Pero con respecto a elementos propios de los latinos, como productos indígenas, varias tiendas ya los proveen, pero los compradores latinos siguen yendo a pequeñas bodegas o tiendas para comprar esos productos, porque en este caso el precio no es tan importante", agregó.

Eduardo Villegas compra sus productos en Azteca Ranch Market, pero también va con su familia a otras tiendas.

"Vamos de tienda en tienda", dijo Villegas. "Hay cosas que encontramos a precios bajos en Walmart, pero las frutas y las verduras las compramos en otros lugares".

Para tratar de evitar que los compradores vayan de tienda en tienda, las grandes cadenas de supermercados investigan lo que los compradores consiguen en pequeñas tiendas en sus vecindarios, poniendo en peligro a los supermercados medianos.

Los gerentes de grandes tiendas no saben en qué momento se produjo el cambio de enfoque, pero dijeron que es parte de la gran meta de personalizar la experiencia de compra.

"Se trata de asegurarnos que somos relevantes en cada vecindario", dijo Kelli McGannon, portavoz de King Soopers. "Siempre ha sido una prioridad. Lo que ha cambiado es nuestra habilidad de hacerlo con eficiencia. Y es un cambio continuo".

La nueva habilidad para hacer investigaciones de intereses a nivel vecinal es lo que los expertos consideran como el mayor desafío para las nuevas cadenas de tiendas enfocadas a consumidores latinos.

Un claro ejemplo es Rancho Liborio, que se declaró en bancarrota en abril pasado. Los representantes de esa empresa no respondieron a llamados para comentarios.

Otras tiendas también tienen problemas. Avanza Supermarkets vendieron las tiendas el año pasado. Y Azteca Ranch Market se declaró en bancarrota en agosto del 2011.

Las tiendas Avanza ahora son propiedad de Lowe's Supermarkets, aunque el aspecto de las tiendas no ha cambiado. Ni los ejecutivos de Lowe's ni los dueños de Avanza respondieron a pedidos de comentarios.

Rancho Liborio abrió su primera tienda en el 2009, en la Avenida 88 y Washington, en Thornton. El sitio había sido reconstruido, adaptado para el supermercado y nombrado Plaza Las Américas.

El proyecto creó grandes expectativas de revitalización, pero tres años después Rancho Liborio dejó el edificio de 51.000 pies cuadrados, una vez que venció el alquiler en enero pasado.

"No creo que habían indicaciones de que la compañía tenía problemas. Creo que hubo muchas expectativas desde el comienzo. Fue una desilusión ver que un negocio dejase esta parte de la ciudad", dijo Todd Barnes, portavoz de Thornton.

United Properties, dueña del edificio en cuestión, se lo vendió a Walmart, que piensa abrir un "mercado vecinal" este verano.

"Confiamos que tenemos un mercado al que vamos a servir y haremos todo lo posible para satisfacer las necesidades que aún no se sirven allí", dijo Josh Phair, portavoz de Walmart.

Pero muchos latinos y compradores de otros grupos siguen comprando en tiendas pequeñas, dijo Ryan Joy, jefe de marca de DW Green Co., una empresa de mercadeo en Arizona.

"En definitiva, las grandes tiendas tienen su propio método de seleccionar productos. Por supuesto, quieren servir a sus clientes, pero si solamente pueden comprar cantidades pequeñas y el flete es costoso, el margen de ganancia puede ser mínimo", dijo Joy. "Por eso las tiendas pequeñas seguirán creciendo".

Beto Weber, dueño de La Carniceria del Norte en Thornton, dijo que cuando abrió Rancho Liborio perdió clientes, pero que muchos de ellos ahora han regresado.

"Pero en nuestro caso, nunca dejaron de venir a comprar la carne aquí. Tenemos mejor calidad y servicio y más cortes", dijo Weber.

En Lafayette, Jimmy Armijo, dueño de El Mercado de Lafayette desde hace 15 años, dijo que su habilidad para servir a sus clientes mantiene su negocio abierto.

"No me molestan las grandes tiendas. Están lejos y yo ya tengo mis clientes establecidos. Ellos me dicen lo que necesitan y yo se los traigo. Los trato como me gusta que me traten", aseveró.