WASHINGTON (AP) - Apenas tres semanas después de que comenzara a aceptar las solicitudes de jóvenes inmigrantes que buscan evitar la deportación y conseguir un permiso de trabajo, el gobierno del presidente Barack Obama ha aprobado algunas de las aproximadamente 72.000 peticiones que ha recibido.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informó el martes que un pequeño número de solicitudes recibieron luz verde y que los beneficiarios serán notificados esta semana sobre la decisión. La dependencia no precisó cuántas peticiones fueron aprobadas.

La primera oleada de aprobaciones se adelanta meses respecto de los cálculos propios del DHS sobre el tiempo que tardaría el proceso de las solicitudes de inscripción al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia y tiene lugar a menos de 60 días de las elecciones del 6 de noviembre.

De acuerdo con un documento interno del DHS que obtuvo The Associated Press, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) del organismo había calculado que la conclusión del trámite de cada solicitud tardaría varios meses.

"Tras una revisión cabal e individualizada de los casos, el USCIS comenzó a notificar a los interesados sobre la decisión relativa a sus solicitudes de acción diferida", señaló el portavoz del DHS, Peter Boogaard, en un comunicado. Señaló que unas 72.000 solicitudes fueron recibidas desde el 15 de agosto, cuando comenzó el programa.

El presidente Barack Obama y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, anunciaron el 15 de junio que los jóvenes que llegaron a Estados Unidos de manera irregular antes de los 16 años, tengan 30 años o menos, hayan concluido la secundaria o hayan prestado servicio en las fuerzas armadas, pueden solicitar que no se les deporte hasta por dos años y conseguir un permiso de trabajo. Los interesados tampoco deberán tener antecedentes penales graves.

El cambio de política se dio sólo meses antes del arranque formal de una reñida contienda presidencial. Obama considera importante cortejar el voto de los hispanos y los latinos en su intento de lograr la reelección.

El plan para detener las deportaciones de al menos 1,7 millones de inmigrantes sin permiso para estar en el país semeja a la fallida iniciativa de la Ley DREAM, que habría allanado el camino a la legalización a muchas de las mismas personas que se prevé se beneficiarán de la política de acción diferida del gobierno. La nueva política no otorga legalización de la condición migratoria de las personas, sino que aplaza las deportaciones.