Frente a la comunidad latina está la oportunidad de crear un momento historico. Las elecciones de este año son el escenario donde podemos no sólo demonstrar nuestro entusiasmo para participar en la democracia del país, pero también nuestra influencia.

Con más de 47 por ciento de latinos elegibles a votar y más de 50 millones de latinos en el país, no cabe duda que somos una población inmensa con el poder de influir las elecciones. Aun mas razón por la cual no debemos renunciar, ni ignorar este poder y deber.

Porque sí es nuestro deber. Como ciudadanos de los Estados Unidos tenemos una obligación de tomar parte en estas elecciones y darle voz a nuestras preocupaciones, metas y nuestros amigos y familiares que no pueden votar.    

En estas elecciones se encuentran tantos de nuestros intereses en juego. La decisión que tomemos en las urnas determinará si tendremos un sistema de impuestos donde todos paguen su parte justa, si el Affordable Care Act, lo cual le dará cobertura de salud a más de 9 millones de latinos, sobrevivirá o será revocada, o si nuestra comunidad inmigrante tendrá una reforma migratoria con vía a la ciudadanía o si el alivio migratorio de los Soñadores se desvanecerá.

Todos estos temas son preocupaciones reales de muchas familias trabajadoras por todo el país. Lo he escuchado de los voluntarios que he acompañado y las familias latinas que hemos visitado para registrarlas a votar. Puerta a puerta, llamada tras llamada, he tenido el privilegio de conocer muchos latinos que están luchando para mejorar su situación y las vidas de sus hijos. Se les ve el entusiasmo de tomar parte en estas elecciones, algunos por primera vez. 

Muchos están consientes que tienen la responsabilidad de ser ejemplos para la próxima generación y votar para su bienestar, pero otros no saben el poder que tienen para cambiar nuestro futuro. Somos una población al borde de mostrar con certeza nuestro puesto en el esquema político del país, donde todos los políticos desde el Congreso a la Casa Blanca nos tendrán que tomar en cuenta sea un año de elección o no.

Más que todo, sabemos que como latinos hay mucho que perder si no votamos.