En la década de 1960, la inmensa empresa metalúrgica CF&I, en el sur de Pueblo, era el motor económico y el ecualizador social para esa gran ciudad en el sur de Colorado.

El expresidente del Concejo Municipal de Pueblo, Ray Aguilera, que en aquella época, cuando la metalúrgica estaba en su apogeo, tenía poco más de 20 años, recuerda que las esposas iban a despedirse de sus esposos (latinos, italianos, eslovacos) en la puerta de la entrada al túnel que llevaba a la fábrica donde trabajaban 7.000 personas. No hacía falta tener estudios universitarios y, en muchos casos, ni siquiera diploma de secundaria para trabajar allí.

"¿Para qué ir a la Universidad si uno podía trabajar en la metalúrgica y ganar (lo que hoy serían) $60.000 a $70.000 al año?", comentó Aguilera.

This 1960 file photo shows steel in process at the Pueblo plant of the Colorado Fuel & Iron Corp. This is an oxygen furnace   first west of the Mississippi
This 1960 file photo shows steel in process at the Pueblo plant of the Colorado Fuel & Iron Corp. This is an oxygen furnace first west of the Mississippi which turns out 100 tons of steel a day charged with molten iron. (Denver Public Library)

Las grandes torres metálicas y las nubes de humo saliendo de las chimeneas eran símbolos de prosperidad en un lugar único en donde se mezclaban metales y culturas.

Cuando los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, soldados, marinos e infantes de marina, regresaron a Pueblo, todos esperaban poder trabajar en la metalúrgica, por lo que en poco tiempo desaparecieron las duchas por separado para blancos y latinos.

"En 1945, las cosas comenzaron a cambiar en CF&I. Los latinos comenzaron a recibir buenos trabajos. Esta convergencia fue el principio de la transformación de Pueblo", dijo Aguilera.

"Creo que Pueblo era Shangri-la. Fue un período de prosperidad para todos los muchachos que trabajaban en la fundición", agregó.

CF&I operaba todos los días todo el día. Había tres turnos y los trabajadores iban a Gus o a otros bares en el vecindario para tomar un trago o una cerveza antes de regresar a la casa.

Los altos salarios y las generosas horas extras le permitieron a las familias latinas comprar casas y a veces hasta cabinas de vacaciones y botes, dijo el exsenador estatal Abel Tapia, nacido en Pueblo.

Uno de cada cinco trabajadores en Pueblo trabajaba en producción en 1970, según los datos del censo de ese año.

(Joe Mahoney/The iNews Network)

Dos tercios de las familias latinas en el Condado Pueblo tenían casas propias en la década de 1970, según el análisis que I-News realizó de los datos del censo de las últimas seis décadas. Las familias latinas, en aquel momento, ganaban de promedio el 80 por ciento del promedio de ingresos anuales en el mencionado condado.

"Era una buena vida. Pero repentinamente todo se terminó", dijo Tapia.

Gran cambio en la industria

En 1982, la manufacturación, tanto en Pueblo con en todo Estados Unidos, comenzó a sentir los efectos de la dura competencia internacional, lo que llevó a despidos de personal y al cierre de fábricas. CF&I pasó de tener 13.000 trabajos en todo el estado (incluyendo a sus subsidiarias) a tener sólo 1.300 en la década de 1990.

Sign advertising the Colorado Fuel and Iron steel mill in Pueblo in 1962.
Sign advertising the Colorado Fuel and Iron steel mill in Pueblo in 1962.

Ciertamente, Pueblo no fue la única ciudad acerera de Estados Unidos en ser profundamente afectada por esos cambios. Pero, en muchos aspectos, Colorado enfrentó una situación única. Para una gran parte de la población minoritaria en este estado, desapareció el camino para llegar a la clase media.

El análisis de I-News de los datos del censo de 1960 a 2010 permitió evaluar las medidas de progreso social (ingresos familiares, nivel de pobreza, graduación de escuelas secundarias y universidades, y porcentaje de dueños de casas) entre los blancos, afroamericanos y latinos de Colorado. Este estudio encontró que la disparidad de acrecentó en las últimas décadas.

El progreso que las minorías alcanzaron en las décadas de 1960 y 1970 desapareció en casi todas las áreas mencionadas. La historia de CF&I y de Pueblo es un emblema de la razón: la economía del estado se alejó rápidamente de la producción.

"Fue terrible. El pensamiento de perder el trabajo y del cierre de la planta fue una absoluta pesadilla que toda la comunidad sintió", dijo Aguilera.

Tapia, que fue despedido de C&FI donde él trabajaba como ingeniero por su título universitario, dijo que "la mitad de los que allí trabajaban eran latinos. Nos golpeó muy duro".

Efecto de los cambios entre latinos

La declinación de la industria de producción afectó desproporcionadamente a los trabajadores de minorías en Colorado y en todo el país. Esa es una de las razones que los investigadores dan para explicar la creciente brecha económica y educativa entre esos trabajadores y los blancos.

I-News encontró que Colorado era un estado con menos disparidad que a nivel nacional en las primeras décadas incluidas en este estudio. Pero la disparidad se acrecentó y superó el nivel nacional en las décadas más recientes.

"En cierta manera, debido a su antiguo modelo económico, Colorado era un lugar más equitativo que el resto de Estados Unidos", dijo Alan Berube, director de investigaciones del Metropolitan Policy Program del Brookings Institution. "Pero luego adaptó su economía a la economía nacional y ahora parece una caricatura de Estados Unidos en cuanto al desequilibrio entre los dos extremos, ya que el extremo económico alto emplea un número desproporcionado de blancos altamente educados y el extremo económico bajo emplea un número desproporcionado de latinos y afroamericanos con menor educación".

I-News encontró que los trabajos de producción en Colorado cayeron del 14 por ciento del total de empleo estatales en 1970 al 7,5 por ciento en 2010.
El análisis encontró que los trabajadores latinos en Colorado fueron los más impactados. En 1970, uno de cada cuatro latinos en Colorado trabajaba en producción. En la actualidad, es menos de uno de cada diez. Pero los trabajos de producción perdidos no fueron reemplazados por trabajos accesibles y con pagos similares para lo que no se necesita títulos universitarios.

La empresa Gates Rubber Co., que empleaba a 5.500 trabajadores en las décadas de 1950 y 1960, cerró sus instalaciones en Denver en 1991. Samsonite, productora de equipajes, tenía 4.000 empleados en su apogeo en las décadas de 1960 y 1970 en su planta en Montbello. Cuando esa planta cerró en 2001, sólo quedaban 340 empleados. Además, IBM cambió sus operaciones de manufactura en el Condado Boulder a un centro de datos.

Los cambios en el perfil de los trabajos de Colorado vieron un aumento en la cantidad de empleos en ventas, turismo y salud, a la vez que cayeron los trabajos de producción. CF&I, Gates y Samsonite fueron reemplazados por empresas como Lockheed Martin, Western Union y Level 3.

Reducción en los empleos federales

Los cambios económicos y políticos también llevaron a una reducción en los empleos federales, otras de las fuentes de trabajo para las minorías en la época del movimiento por los derechos civiles como resultado de las políticas de acción afirmativa. Esos trabajos se han reducido significativamente en los últimos 40 años.

El exalcalde de Denver Wellington Webb dijo que todas las administraciones presidenciales desde Reagan enfatizaron la reducción del gobierno federal.

"La tendencia continuó con Bush, Clinton, Bush y Obama", dijo Webb. "Cada uno de ellos se enorgullece de cuánto redujo el gobierno federal". Pero eso significó, en opinión del exalcalde, dejar de lado la acción afirmativa.

La intención de la acción afirmativa, según lo establecido por el Presidente John F. Kennedy cuando firmó la orden ejecutiva en 1961 (luego expandida y fortalecida por el Presidente Lyndon B. Johnson en 1965) ha cambiado y disminuido desde entonces.

La Corte Suprema de Estados Unidos ha indicado que la acción afirmativa para minorías es injusta si lleva a la discriminación contra la mayoría. En algunos estados, como California, se eliminó la acción afirmativa por voto popular. Colorado rechazó una propuesta similar en 2008.

Colorado tiene, comparativamente, un gran número de empleados federales. De hecho, es el octavo estado en número de empleados federales. Sin embargo, la cantidad de trabajos federales bajó del 5,8 por ciento de todos los empleos en 1970 a 3,2 por ciento en 2010. Para los trabajadores afroamericanos, esa disminución fue más marcada: del 15 por ciento de todos los trabajos de afroamericanos al 6 por ciento en la actualidad.

El porcentaje de latinos con trabajos federales en Colorado subió y bajó entre 1970 y 2010. Estos son claros ejemplos de que el cambio de perfil de empleos en Colorado ha tenido un gran impacto en la fuerza laboral latina y afroamericana.

En 1970, uno de cada cuatro trabajadores afroamericanos trabajaba en producción o para el gobierno federal. En 2010, había bajado a uno de cada ocho. Entre los latinos, ese número pasó de más de uno de cada tres en 1970 a menos de uno de cada cuatro en 2010.

Un futuro sin título universitario

Al desaparecer los trabajos de producción en Pueblo, aumentó la brecha económica entre los residentes blancos y latinos de ese condado.

Tapia y Aguilera dijeron que la comunidad latina fue afectada por el hecho de que durante décadas se vivió con bueno salarios sin necesidad de tener diploma de secundaria y título universitario.

Aguilera puntualizó que varias generaciones crecieron creyendo que no era necesario ir a la universidad.

Por su parte, Tapia expresó que "mucho tuvo que ver con el hecho de que si el padre no se graduaba, el hijo tampoco".

Muchos padres preferían que sus hijas se quedasen en las casas y formasen sus familias en vez de ir a la universidad, dijo Aguilera. Por eso, Pueblo siempre tuvo un desbastador porcentaje de deserción escolar.

Además, el porcentaje de madres adolescentes en Pueblo se ubicó entre los más altos de Colorado y casi duplicó el porcentaje estatal.

"Las jovencitas estaban teniendo bebés", dijo Aguilera. Y los latinos de Pueblo tenían el más alto índice de abuelos criando a sus nietos.

Con el correr del tiempo, el ingreso promedio de los latinos cayó al 65 por ciento del de los blancos. El porcentaje de dueños de casa en Pueblo bajó al 58 por ciento y uno de cada cuatro latinos de ese condado fue afectado por pobreza.

"La gente en el norte decía que no le gustaba vivir en Pueblo debido a esa grande y fea planta metalúrgica. Pero para quienes gracias a esa fábrica mantenían a sus familias, la fábrica no era tan grande y fea. Pensaron que era algo muy bueno, pero después desapareció", dijo Tapia.

"Da mucho miedo. En la actualidad, el sistema no está funcionando", dijo Ray Kogovsek, excongresista de Pueblo.