La familia de Jacinto Daniel Salazar tuvo que enfrentar su posible muerte en varias ocasiones durante la pasada década. Después de cada episodio médico relacionado con problemas del corazón, él se recuperaba. Pero cuando Salazar se debilitó por completo, al punto que no podía salir de la cama a principios de septiembre, la familia sabía que el final estaba cerca.

Rudy Martinez, el mayor de los nueve nietos y 22 bisnietos de Salazar, recibió la llamada por video en Las Vegas, Nevada, el 10 de septiembre. Martinez vió a su abuelo por el sistema Skype y se "puso a llorar". Al día siguiente, el tomó el primer avión hacia Denver.

Daniel Salazar rodeado por sus nietos durante los últimos momentos de su vida.
Daniel Salazar rodeado por sus nietos durante los últimos momentos de su vida. (Marie Griffin Dennis/ Viva Colorado)

Cuando Martinez llegó a la casa de su tía Cathy Alire en Denver, se encontró con un grupo grande de familiares que rodeaban la cama de su abuelo. Algunos estaban serios, otros sonrientes recordando sus viajes con Salazar. Martinez decidió mantenerse fuerte para apoyar al resto de su familia.

Martinez se acercó a la cama de su abuelo y le agarró una mano.

"Él me dijo, 'Te estaba esperando', y le dije, 'Ya estoy aquí', y me contesto, 'Estoy contento que hayas llegado. No estoy listo para irme todavía, pero estoy feliz que estés aquí'", dijo Martinez.

Para Ron Salazar, el menor de los cinco hijos de Salazar, la decaída dramática de su padre le partió el corazón. Él señaló que estaba listo para enfrentar la muerte de su amado padre pero que el camino había sido sumamente doloroso.

"El recorrido ha sido emocional para mi porque ", Ron dijo en voz baja, conteniendo sus lágrimas. "Porque le prometí que nunca le iba a dejar que llegue a verse como está ahora. El me dijo que el día que él no pudiese cuidar de si mismo era el momento en el cual se iba a marchar".

Al atardecer del 12 de septiembre, Daniel Salazar, de 78 años, dio su último suspiro. El final de su lucha había llegado.

Stephanie Rodrigez, hija de Daniel Salazar, mira hacia abajo mientras que se le llenan los ojos de lágrimas al recordar la relación cercana que tuvo desde
Stephanie Rodrigez, hija de Daniel Salazar, mira hacia abajo mientras que se le llenan los ojos de lágrimas al recordar la relación cercana que tuvo desde pequeña con su padre. (Marie Griffin Dennis/Viva Colorado)

La pérdida de un ser querido es una situación traumante para cualquier persona, no importa que tan preparada la persona piensa que esté, según el Doctor Alan D. Wolfelt, director de Center for Loss and Life Transition en Fort Collins. Este centro ayuda a personas a afrontar la pérdida de sus seres queridos.

Dentro de la comunidad latina, la muerte es un tema del que se habla muy poco. De hecho, muchas personas interiorizan sus sentimientos de profunda pena para demostrar fortaleza de carácter y no ser vistos como figuras débiles en la familia. Wolfelt señaló que esos sentimientos deben ser debidamente expresados para que la persona llegue a sanar emocionalmente. Algunos hispanos toman ventaja del Día de los Muertos o la época de Todos los Santos para sacar a luz sus emociones y recordar a sus seres queridos, lo cual es muy positivo, según Wolfelt.

"La muerte termina la vida, no termina la relación de las personas. Aunque me parece curioso que algunos latinos no hablen de la muerte, ellos usan ceremonias para afrontar su dolor", señaló.

La familia de Daniel Salazar realizó varios eventos conmemorando su vida. El era considerado la roca de la familia, "un guerrero, jefe y líder espiritual", lo que hizo que su muerte fuera difícil de sobrellevar para algunos en la familia, según Ron Salazar. Su funeral se realizó el 18 de septiembre, donde se expuso el amor de Daniel Salazar por la cultura mexicana y sus raíces indígenas de la tribu Navajo.

Stephanie Salazar, la menor de sus tres hijas, señaló que la fortaleza con la que su padre enfrentó la vida se convirtió en uno de sus legados.

"Esa fuerza y fortaleza con la que vivió desde niño, como hijo de trabajadores de campo, es el regalo más grande que nos dió. Eso es lo que nos va a ayudar a recuperarnos de su pérdida", comentó.

La familia encuentra consuelo en que su ser querido está en "un mejor lugar". Cathy Alire, otra de las hijas de Salazar quien lo cuido por 14 años en su hogar, señaló que su padre siempre imaginó reencarnarse en un águila. A su edad avanzada, Salazar adoptó las creencias de sus raíces nativas, lo cual lo ayudó espiritualmente a lidiar con su enfermedad, según Alire.

"Debido a que tengo esta maravillosa fe, yo creo que él se ha abierto camino al cielo, y que él va a llegar a ser libre. Dijo que su cuerpo se había convertido en una jaula y que él necesitaba volver a ser libre. Como águila él ya no va a estar en esa jaula, y para mi esa imagen es un regalo maravilloso pero una realidad agridulce", señaló Alire.

El Reverendo Tomás Fraile de la iglesia San Cayetano en Denver señaló que la fe es una de las herramientas que ayuda a la persona a sobrellevar el dolor de la pérdida de un ser querido. Lo importante es no llegar a desesperarse sino "aprender a vivir aprovechando cada momento". 

"Sufrimos porque los echamos de menos, pero no porque creemos que están mal. Están mucho mejor que nosotros. De hecho en castellano no decimos 'se murió', decimos 'ha pasado a una mejor vida'", explicó el reverendo. "El problema que yo he visto es que amamos tanto a esa persona que casi nos desesperamos. En vez, haz que esa muerte no sea una muerte baldía, más bien que produzca algo bueno. Pensando en la muerte aprendemos a vivir".

Wolfelt señaló que parte de la razón por la que algunas personas tienen dificultades de expresar sus emociones de pena hacia la pérdida de un ser querido es porque vivimos en una sociedad enfocada en la juventud, donde "el envejecimiento, enfermedad, muerte y pena" no son parte del vivir diario de la mayor parte de la población. Explicó que por primera vez en la historia de este país, una persona de hasta 45 años puede no haber nunca enfrentado la muerte de un familiar.

"Si ellos enfrentan la muerte de un padre por primera vez a los 45, eso desata el instinto de 'lucha y vuelo', donde las personas no quieren tener nada que ver con lo sucedido y quieren alejarse de sus sentimientos", dijo. "Mucha gente quiere deslizarse alrededor de la pena y no afrontarla y terminan viviendo en la sombra del fantasma de la pena. Si no vives el duelo bien, no vivirás bien y no amarás bien".

Wolfelt dijo que los funerales y ceremonias de recordación ayudan a la persona a superar su experiencia traumática al compartir con otros el recuerdo del fallecido.

"Cuando nos juntamos para el Día de Los Muertos, por ejemplo, damos un paso hacia atrás para luego dar un paso hacia adelante. Recordamos a nuestros antepasados, y esto nos ayuda a saber quienes somos", dijo Wolfelt.
Para aquellos que se ven consolando a otros es importante tener paciencia y prestar apoyo, según Fraile. En su labor, el reverendo apoya emocionalmente a todo aquel que sufre una pérdida, desde una madre que llora por la muerte de su bebé recién nacido al familiar del anciano.

"Solo puedes tratar de consolar, con cariño. Muchas veces te viene la tentación de no hablar, de no visitar, pero a veces simplemente con estar al lado de la persona, (ella) se da cuenta con que cariño lo estás haciendo. El silencio es más sonoro que tantas palabras o la música", dijo.

La doctora Jeanne Rozwadowski realizó el papel de apoyo para la familia de Daniel Salazar que lo vió sufrir por muchos años. La doctora ofreció no solo ayuda médica pero también emocional, especialmente a Stephanie Salazar, quien se encargo del cuidado médico de su padre.

"Me sentí muy triste cuando me enteré que Daniel había muerto porque él era un hombre ejemplar, pero al mismo tiempo me sentí un poco aliviada porque él había estado muy enfermo, y su sufrimiento había terminado con su muerte", dijo. "Pensé en la familia, que aunque el dolor no terminó para ellos, por lo menos el sufrimiento agudo de verlo batallar su enfermedad ha terminado".

Stephanie Salazar señaló que el apoyo que recibió tanto de familiares como amigos y hasta doctores marcó la diferencia en como ella pudo sobrellevar tan fuerte carga emocional por muchos años.

"Le dije a la doctora, 'Tal vez eso tiene que ver con nuestro recorrido, tal vez no el recorrido de mi padre. Tal vez se trata de ayudarnos a convertirnos en personas más fuertes y congregarnos como familia. La experiencia se convirtió en un recorrido familiar".

Wolfelt recomienda a las personas que están de luto de afirmar y expresar sus sentimientos de dolor y no dejarse influenciar por aquellos que quieren minimizar los sentimientos y lo impulsan a "dejar ir" a su ser querido. Los síntomas pueden duran meses hasta años por lo cual es esencial encontrar un grupo de apoyo que lo escuché sin juzgar, señaló.

Para Rudy Martinez, quien está viviendo el duelo por la pérdida no solo de su abuelo, pero también de su niña quien murió en 1999 y la muerte de su sobrino recién nacido - el cual murió dos días después de su abuelo - la actitud positiva y el buen humor que heredó de su abuelo lo ha ayudado a sobrellevar su pena.

"Lo importante es que te mantengas positivo y saber que hay un mejor lugar. Hay que asegurarse de cuidar lo que uno tiene aquí y no preocuparse por aquellos que fallecieron. Ellos no tienen que estar aquí más, pero tú y los tuyos sí", aconsejo.

Consejos para afrontar la muerte de un ser querido
-Comprenda que su pena es única
-Hable sobre su pena
-Prepárese para sentir una multitud de emociones
-Prepárese para sentirse insensible
-Tenga tolerancia de sus límites físicos y emocionales
-Forme un grupo de apoyo
-Tome provecho del funeral y ceremonias de recuerdo
-Adopte su espiritualidad
-Dese un tiempo para buscar un significado de vida
-Atesore sus memorias
-Avance hacia su pena y sane

Fuente: Center for Loss and Life Transition