A dos meses de asumir su cargo, el jefe de policía de Denver Robert White prometió ante un grupo de dirigentes hispanos que la próxima restructuración de esa repartición fomentará el acercamiento a la comunidad y facilitará el procesa-miento de casos de inconducta policial.

White fue el orador central de un "diálogo con la comunidad" organizado por el Consulado General de México en Denver que tuvo lugar el 27 de febrero en las instalaciones de esa sede diplomática.

White estuvo acompañado por el juez Alex Martinez, jefe de seguridad pública de Denver, y por Guillermo "Bill" Vidal, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Metro Denver y ex alcalde de esa ciudad.

También estuvieron presentes los cónsules generales de México, Andrés Chao; de Perú, Embajador Guido Loyza; y de Guatemala, Ana Patricia Ramírez; y más de 30 abogados, educadores, trabaja-dores sociales y dirigentes religiosos.

White reconoció que el departamento de policía debe ser más efectivo en la tarea de prevenir crímenes, pero también se debe reconocer que Denver es la décima ciudad más segura del país, en cuanto a cantidad de crímenes por persona, entre las ciudades de similar tamaño, dijo.

"Nuestra meta es que Denver sea la primera ciudad más segura del país.

A veces nos ponemos metas que son inalcanzables. Pero en este caso estoy convencido que es una meta que podremos alcanzar", sostuvo White.


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Con ese propósito, explicó, en las próximas semanas comenzará una restructuración del departamento de policía local, que incluirá la designación de nuevos subjefes policiales, la implementación de un nuevo sistema de capacitación en liderazgo y el envío de más uniformados a cada uno de los seis distritos de patrulla en Denver.

"También vamos a crear nuevas oportunidades para cooperar con los residentes de Denver y para ganarnos la confianza de esos residentes", indicó.

Esas nuevas oportunidades incluyen reuniones públicas mensuales en cada uno de los distritos, implementación de sistemas de vigilancia ciudadana (por cuadras o por vecindarios), academia policial para civiles, y una nueva línea telefónica para compartir anónimamente información con la policía.

"Nada se logrará con todas esas refor-mas y capacitación policial sino logramos cooperar con la comunidad", dijo White.

Como parte de esa cooperación,especialmente a los hispanos, White prometió mejorar la relación que los policías asignados a escuelas mantienen con los alumnos en esos establecimientos.

"No creo que la respuesta al crimen sea arrestar a más personas. No resolveremos el problema de la criminali-dad arrestando a más jóvenes.

Nuestra meta es que esos jóvenes no lleguen al sistema de justicia juvenil, porque si lo hacen, siempre llevarán un estigma social que resulta muy difícil superar", declaró.

Para cambiar la relación entre policías escolares y estudiantes, cada distrito policial deberá adoptar por lo menos una escuela, de modo que los policías de esos distritos interactúen con los estudiantes, por ejemplo, en clases de lectura, fuera de un contexto en el que los uniformados deban intervenir para mantener o restaurar el orden.

White también buscará simplificar el proceso de recepción y procesamiento de denuncias de inconducta policial, incluyendo no solamente el uso de fuerza excesiva sino también "conductas legales pero innecesarias".

White indicó que el actual proceso es "lento, complicado y con muchos niveles", por lo que incluso en los casos de inconducta policial agravada la resolución del caso puede requerir meses o años, y la decisión final quizá no corresponda con lo sugerido ni por el jefe de policía ni por el jefe de seguridad pública de Denver.

El juez Martinez explicó que parte del problema con respecto a denuncias de inconducta policial es el hecho que el sistema para despedir a un oficial es relativamente nuevo, así como también es nuevo el código disciplinario policial. Por lo tanto, ni ese sistema ni ese código pueden ser aplicados a casos anteriores.

"A la vez, ni el jefe de policía ni el jefe de seguridad pública están ellos solos a cargo de la disciplina policial. Se trata de un procedimiento que ahora buscamos simplificar y acelerar, para que haya consistencia entre las decisiones de los distintos niveles", dijo Martinez.

Vidal, hablando en nombre del empresariado latino local, enfatizó que "todos en la comunidad deben tener un gran respeto hacia nuestro departamento de policía. Pero también debemos recordar que éste es un país que se rige por la ley, no por aquellos que toman la ley en sus propias manos. Si las autoridades de Denver pueden despedir a una persona por escribir falsas multas por mal estacionamiento, también debe ser posible despedir a un policía que no cumpla adecuadamente con su deber".