Todos pueden fácilmente usar una bolsa de popurrí comprada en la tienda para disfrutar de su mezcla de flores, hojas, hierbas y especias secas. Pero este verano llevaremos ese aroma al aire libre a la vez que controlaremos el color y las fragancias de la mezcla. Para ello, crearemos nuestro propio popurrí. Esta actividad es especialmente apta para niños y familias.
- Elana Ashanti Jefferson

1. Selecciones las flores y las hierbas que usted va a usar a media mañana, después de que el sol haya secado el rocío, pero antes de que el sol esté demasiado fuerte. Las flores y las hierbas deben estar totalmente secas.

2. Elija flores que no estén totalmente abiertas. Esas flores son las que tienen el perfume más fuerte. Asegúrese de no colectar flores dañadas.

3. Los pétalos de rosa son muy populares para el popurrí porque mantienen su fragancia por más tiempo que otras flores. Las conocidas "rosas de damasco" tienen el perfume más fuerte de todos. También se pueden usar claveles, jazmines, caléndula, violetas, madreselvas y flores similares, así como limón, bálsamo, menta, manzanilla, albahaca, hinojo, romero y otras hierbas.

4. Separe los pétalos de las flores y colóquelos en una sola capa sobre hojas de papel. Póngalos en un lugar tibio, seco y oscuro, como un armario. Después de una o dos semanas, los pétalos estarán totalmente secos y quebradizos.

5. Cuelgue las hierbas de manera invertida en paquetes en un lugar cálido y seco. Cuando estén secas, remueva las hojas.

5. Mezcle media cucharada de nuez moscada con tréboles y canela, junto con tres cucharaditas de raíces de lirio. Coloque capas alternativas de pétalos de rosas y de hierbas en un envase de vidrio con tapa ajustada. Ponga las especias entre las capas. Se puede añadir una o dos gotas de aceite de rosas para reforzar el perfume. Cierre el envase y almacénelo por dos semanas antes de usar el contenido.

6. Coloque algo del popurrí en un tazón bajo, para que el arome llene la habitación.

Fuente: "Summer (Starting Points)",
por Ruth Thomson con Peter Millard (Franklin Watts, 1990)