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En realidad, el fútbol americano y la ópera funcionan de la misma manera: se forma un equipo, se practica y cuando hay que salir a escena, uno se desempeña como si la vida propia dependiese de esa actuación. De todos modos, no hay mucha superposición entre los simpatizantes.

Quizá la mitad de las personas que lean esta historia sobre una estrella de fútbol americano que se convirtió en un cantante de ópera reconocido mundialmente no conozca qué equipo de la NFL ganó más Super Bowls. La otra no tiene idea de quién escribió "Madama Butterfly".

Las respuestas, para quienes no tienen ni la menor idea, son Pittsburgh y Puccini. Y uno puede apostar que Keith Miller conoce esas respuestas. El ex zaguero de la Universidad de Colorado encontró una nueva vida como un barítono bajo. Estos días actúa en salas de concierto de todo el país, a pesar de que todavía tiene el físico y los tríceps de un atleta. Cuando habla de su naciente carrera, habla de acondicionamiento y de prepararse para salir a jugar.

Y no hay tiempo de descanso para un atleta entrenándose, ni siquiera entre actuaciones en la Metropolitan Opera House o en el Carnegie Hall, o aquí en Denver, donde hizo su debut con la Opera Colorado en "Florencia en el Amazonas", una obra en español.


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"Uno puede no hacer la pretemporada y jugar cuidándose, o uno puede ponerse a trabajar", dijo Miller que, a los 38, llega a la edad en la que los barítonos comienzan la mejor parte de su carrera.

Un jugador no pierde la concentración.

"Sé lo que tengo enfrente. Sé lo que tengo que hacer para llegar a lo mejor", afirmó.

Esta es una historia con momentos dramáticos como los que escribía Georges Bizet (el que escribió "Carmen") y comienza en la pequeña ciudad de Ovid, Colorado, donde Miller creció. Su padre trabajó para John Deere. Su madre era maestra de escuela. Por supuesto, vivían en una granja. Miller se levantaba a las 5 a.m. para ayudar con las remolachas y con el ganado.

Le gustaba la ciudad, pero desde pequeño comprendió que quería algo más. Trabajó duro, no se metió en problemas como otros muchachos en zonas rurales, y terminó con un promedio de 3,8.

El fútbol americano lo sacó de aquella ciudad. Era duro y rápido y su escuela llegó al campeonato estatal. Luego se ganó una beca para la Universidad de Colorado en Boulder (CU en inglés). Recuerda que llegó a la universidad y vio una práctica del equipo de los Buffalos. Y soñó con jugar "solamente una jugada" con ese equipo.

Opera singer Keith Miller.
Opera singer Keith Miller. (Cyrus McCrimmon/The Denver Post)

Las cosas le salieron bien. Miller jugó en ese equipo de 1992 a 1996.Jugó en tres partidos de campeonato y en el equipo de 1994 que terminó entre los 10 primeros. Y ganó el Cotton Bowl y el Holiday Bowl, según Larry Zimmer, el veterano comentarista deportivo de la radio KOA.

"Esa fue la época de uno de los mejores equipos que CU jamás tuvo", dijo Zimmer. "Cuando se hacen las cuentas, en los años en los que jugó Keith, tuvieron 31 victorias y sólo 5 derrotas".

Durante los siguientes cinco años, jugó en Europa y en la Arena Football League. Quizá hubiese jugado en la NFL: trabajó con varios equipos, incluyendo los Broncos. Pero se interesó por otra cosa.

A Miller le empezó a gustar la ópera en la universidad. Todo comenzó cuando fue a ver "El fantasma de la ópera". Luego se pasaba las tardes escuchando obras maestras, como "Don Giovanni" de Mozart. Cantaba al escuchar la música y aprendió las letras. Se presentó a una audición en el Festival de Música Pine Mountain en Michigan. Lo contrataron, consiguió un agente y cantó hasta llegar a la Academy of Vocal Arts en Philadelphia.

Y luego sucedió algo inesperado. Fue a probar suerte con el programa juvenil de la Metropolitan Opera Company y allí le ofrecieron trabajo.

Desde entonces ha trabajado en varias producciones, interpretando papeles como el Rey en "Aida," Monterone en "Rigoletto" y Zúñiga en "Carmen."

Además de los conciertos, actuó con la Washington National Opera (como Bonze en "Madama Butterfly"), la Seattle Opera (Sarastro en "La flauta mágica") y "Las bodasde Fígaro" (papel protagónico) en la conocida Florida Grand Opera.

La ópera cuenta historias y ayuda que Miller tenga una historia única.

No creció ni aprendiendo idiomas, ni instrumentos, como otros cantantes. Llegó tarde al juego. Y se dedicó a la música cuando tenía el potencial para jugar fútbol, explicó Greg Carpenter, director general de Opera Colorado.

La profunda y versátil voz de Miller tiene "tamaño y profundidad", dijo Carpenter. "Una buena altura y la calidad que uno quiere ver en un barítono bajo".

En esta época, las escuelas de música entrenan a los cantores para ser generalistas. Miller es un especialista y por eso lo seleccionan para partes puras y ricas. Y a la audiencia le gusta su sonido bajo. "Tiene una gran voz en una época que se ven menos voces como esa", dijo Carpenter.

Opera Colorado estaba buscando una producción que pudiese mostrar todo el talento de Miller. La encontraron en "Florencia en el Amazonas", de 1996 y del compositor mexicano Daniel Catán. Es una rara ópera en español con toques de realismo mágico. Miller hace el papel de Riolobo, un personaje con rasgos mágicos que desaparece en el mar y retorna como una especie de superhéroe.

Es una actuación física: Miller tiene que "volar" (colgado de cables) por el escenario, algo aceptable para un cantante en buenas condiciones físicas. Miller aporta su estado atlético en los momentos de desafiar a la gravedad, algo que uno imagina no podrían hacer cantantes como Luciano Pavarotti.

Opera Colorado insiste que Miller fue contratado por su voz, no por su potencial para atraer nuevos simpatizantes a la Ellie Caulkins Opera House. Y el conductor Ramón Tebar, originario de España, no sabía que Miller antes jugaba al fútbol americano.

Pero no está mal que unas cuantas nuevas personas vayan a la ópera ni que se mencione el pasado de Miller en los materiales de promoción.

"Florencia" tiene un libreto sencillo, pero es una obra que los amantes de la ópera quizá no conozcan, por eso su promoción es difícil.

"Queremos que tanta gente como sea posible venga a ver lo que hacemos. Eso significa llenar cada butaca", dijo Carpenter.

Miller conoce y no se opone al mercadeo que destaca más su pasado que su habilidad para cantar, o que se enfoca en la estrella de la obra, Pamela Armstrong, que hace de la colorida Florencia.

Miller sabe que su pasado no lo es todo en este campo tan competitivo. Los cantantes de ópera deben controlar su ego y dedicarse a trabajar. Muchos cantantes, dijo Miller, "son buenos, pero impenetrables". "Como los atletas, creen que valen más de lo que realmente valen", comentó.

Algunas cosas lo mantienen humilde. Él debe trabajar mucho para mantenerse en la forma física que le da los buenos papeles. Eso significa correr cuatro millas por día y hacer ejercicios. Es difícil hacerlo en una carrera en la que se viaja constantemente. El año pasado estuvo en 10 ciudades durante nueve meses.

También está ayudando a otros artistas. Además de trabajar en el pequeño Crested Butte Music Festival, ha creado lo que llama "Puissance Training", que busca ayudar a que los cantantes estén en buena condición física para disfrutar de prolongadas carreras.

"Tengo 38 años. Estoy en una carrera en la que puedo seguir hasta los 70 años. La pregunta, para mí, es que tengo que hacer para que eso sea posible", dijo Miller.

Pero lo que más lo hace sentir humilde es que él y su esposa, Sage (también cantante de ópera), acaban de tener una bebé, Josephine, que lo ayuda "a mantener las cosas reales". Ahora que tiene una hija, "sé que lo único que puedo ser es el mejor ejemplo posible por el resto de mi vida".

Si cuida su voz, tiene inmensas posibilidades. De Denver se va a New York para ser parte de "Billy Budd" en The Met. Y luego cantará con la New York Philharmonic en el Park Avenue Armory.

"Sobrevivir es lo más importante, porque no todos lo logran", comentó.

Su carrera en el fútbol ya habría terminado para él en estos momentos. Ahora, una nueva continúa.


"FLORENCIA EN EL AMAZONAS." Ópera. Daniel Catan, compositor. Brad Trexell, director.
Cantantes: Pamela Armstrong, Inna Dukach, Beth Clayton, Hector Vasquez, Kevin Langan, Greg Fedderly and Keith Miller.
En español con subtítulos. Cuatro presentaciones en the Ellie Caulkins Opera House. 7:30 p.m., 27 de marzo, 30 de marzo, y 1 de abril. $20-$150. operacolorado.org o 303-468-2030