PANAMA—Tras sacar el último y dramático out en un estadio donde los espectadores se habían puesto de pie para alentar a los de casa, los brasileños explotaron en una celebración en el centro del campo. Celebraban una consagración inédita. Y no era en fútbol, no señores.

Con su uniforme azul y letras amarillas, los brasileños se mojaron de agua y sudor durante su festejo ante un estadio que se quedó mudo. El gigante sudamericano, cinco veces campeón mundial en fútbol y donde el béisbol es casi desconocido y está totalmente bajo la sombra del deporte más popular, había clasificado a su primer Clásico Mundial.

Le propinó la segunda derrota a Panamá, al ganarle por 1-0, y eliminó a un país centroamericano con más tradición en el béisbol y que había sido invitado al Clásico Mundial en las dos ediciones previas, del 2006 y 2009.

"Sé que somos un país donde el fútbol es el deporte más popular", dijo el catcher Yan Gomes, el primer jugador brasileño en subir a las Grandes Ligas. Pero con los jóvenes y el talento que tenemos en este momento, ¿por qué no salir a jugar a un gran nivel en el béisbol?", se preguntó el actual jugador de los Indios de Cleveland.

El éxito de Brasil no es casual y tampoco se logró de la noche a la mañana. En esto tuvo mucho que ver la llegada a ese país de Barry Larkin, el retirado torpedero de los Rojos de Cincinnati que fue inmortalizado este año en el Salón de la Fama del béisbol. Pero también hay que darle crédito a entrenadores del béisbol de Japón que han trabajado desde hace muchos años con los jóvenes interesados en el béisbol, a quienes han inculcado disciplina y respeto por el deporte.

Respaldado por las Grandes Ligas Internacional, Larkin viajó con mucho interés a Brasil porque quería conocer de primera mano el material joven con que contaba el país. Durante el torneo clasificatorio al Clásico en Panamá, dijo que quedó sorprendido por el talento que vio en una nación donde el fútbol corre por las venas de todos los muchachos.

Entonces, comenzó a observar y a darles seguimiento a algunos jóvenes peloteros, quienes ya venían trabajando desde niños en academias japonesas, algunas también respaldadas por las Grandes Ligas.

"Muchos de los entrenadores y personal que están asociados con el equipo trabajaron con estos muchachos cuando tenían 10, 11, 12 años", dijo Larkin en la rueda de prensa posterior al partido. "Así que ha sido una especie de comunidad y familia del béisbol en esto.

"El futuro es muy brillante", pronosticó.

Entre esos entrenadores figura Mitsuyoshi Sato, manager asistente de la selección y que trabajó con varios de los integrantes del equipo, entre ellos Gomes.

Sato, Larkin y otros colaboradores del béisbol brasileño fueron buscando y seleccionando a los muchachos que llevarían a Panamá, donde se medirían por un boleto al Clásico contra la selección de casa, Colombia y Nicaragua.

Armaron un equipo sin figuras de renombre y con peloteros tan desconocidos como el béisbol en Brasil. Pero eran jugadores ávidos de mostrarse en el mundo, con muchas ganas de jugar, de cumplir al pie de la letra las cosas pequeñas en el deporte, concentrados y con mucha disciplina.

Atinaron al seleccionar a un grupo de lanzadores que fue la clave para ganar los tres partidos en el torneo, en los que sólo permitieron tres carreras. Aquí hay que destacar el control y dominio exhibido por los abridores, entre ellos Rafael Fernandes, quien salió de la nada el lunes en la noche y limitó a los bates panameños a dos hits en seis entradas.

También el sublime trabajo del relevista intermedio Murilo Gouvea, quien tuvo el aplomo para maniatar en dos ocasiones a los panameños y en momentos en que el marcador era estrecho. Thyago Vieira se encargó de cerrar como un grande los dos choques contra Panamá y se acreditó los dos salvados.

El lunes, con corredores en primera y tercera y un out, el derecho de Sao Paulo ponchó al cuarto y quinto bate de Panamá: el veterano de las mayores Carlos Lee y a Rubén Rivera, jonronero en el béisbol profesional mexicano.

Larkin dijo que de ahora en adelante habrá mucho interés por estos peloteros en el extranjero. "Los lanzadores estarán en el ojo de muchos, así como otros chicos", auguró.

Gomes ve mucha posibilidad de que el jardinero Paulo Orlando y Rienzo lleguen a las Grandes Ligas.

¿Qué viene ahora?

"Para Brasil ha sido muy importante este campeonato. Es un punto de despegue de un momento interesante para el béisbol en un país de fútbol", señaló Larkin, quien podría llevar las riendas de la selección verdeamarela en el Clásico Mundial, a disputarse en marzo.

Brasil integrará el Grupo C junto a Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, que jugarán en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan.

"Es muy seguro que ahora las Grandes Ligas nos apoyará más", dijo Gomes. "Y el mundo sabrá que no sólo somos un país de fútbol".

Las Grandes Ligas tienen un proyecto de desarrollo del béisbol en Brasil desde hace años. "Ahora eso se continuará; quizás habrá más interés de los jóvenes en intentar jugar este deporte", señaló Fernandes.

"Lo que viene es descansar un poco, despertarnos de este sueño y arrancar la preparación para el Clásico", agregó el lanzador oriundo de Sao Paolo, de 25 años.

—————

Juan Zamorano esta en Twitter como http://twitter.com/Juan—Zamorano