BUENOS AIRES—Jaqueado por la violencia, el fútbol argentino arrancará este fin de semana sin público visitante en las canchas, en una medida que más se parece a un parche que a una solución de fondo para acabar con el problema.

La decisión del gobierno, que afecta a los campeonatos de primera y segunda división, se anunció hace una semana tras la muerte de dos hinchas de Boca Juniors en una pelea interna de sus barrabravas, horas antes de un amistoso ante San Lorenzo que luego fue suspendido.

Los hinchas violentos suelen elegir los partidos de visitante para dirimir sus disputas por el control de las tribunas y sus consecuentes negocios como la reventa de entradas que consiguen en forma gratuita y hasta participación en la venta de jugadores. Muchos de ellos también trabajan durante la semana como empleados públicos, para partidos políticos o sindicatos.

Además de la muerte de los dos hinchas de Boca, otros seis resultaron heridos de bala en los choques en los que la policía contabilizó más de 100 disparos y sin que se registrasen detenidos en esa "guerra" en los alrededores de la cancha de San Lorenzo, en el sur de la capital argentina.

"En este contexto de violencia, la prohibición (de hinchas visitantes) es una medida necesaria", dijo entonces el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

Las últimas dos fechas del pasado torneo Final se jugaron sin público visitante por la muerte de un hincha de Lanús por un balazo de goma en un choque con la policía.


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Pero una semana antes del partido Boca-San Lorenzo, el gobierno levantó esa prohibición y tras la muerte de los dos hinchas dio marcha atrás y volvió a aplicarla.

"Aceptar la prohibición de público visitante en las canchas, sin más, es reconocer la derrota ante este flagelo", dijo Mariano Bergés, vicepresidente de Salvemos al Fútbol, una asociación civil que brega para el cese de la violencia en el fútbol. "No se llevó a cabo siquiera una reunión entre todos los actores en procura de mitigar la violencia, o al menos trabajar seriamente con ese objetivo".

En sintonía con otros funcionarios del gobierno, incluyendo la presidenta Cristina Fernández, Abal Medina destacó que la dirigencia de los clubes tiene una mirada por lo menos complaciente con los hinchas violentos y los exhortó a que "terminen con la hipocresía".

En el ambiente del fútbol es un secreto a voces que en el caso de las entradas gratuitas, los barrabravas las obtendrían desde el riñón mismo del club, como así también dinero para financiar sus viajes para alentar a su equipo dentro y hasta fuera de Argentina.

Los dirigente en general admiten esos rumores —al menos no lo desmienten en forma tajante— y dicen que son rehenes de los violentos, y otro tanto ocurre con los futbolistas que en varios casos admitieron que ayudan a solventar los viajes de los "barras".

Sin soluciones concretas, el gobierno y las autoridades del fútbol se comprometieron a combatir la violencia, que ya lleva décadas. Entre otras medidas se ha incrementado la seguridad en los estadios y se aplica el derecho de admisión.

Desde la instauración del fútbol profesional en 1931, unas 300 personas murieron por episodios de violencia dentro y fuera de las canchas, entre ellas seis durante este año.