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Estados Unidos está en medio de una invasión masiva por parte de los mexicanos - o al menos eso es lo que algunos analistas políticos y medios de comunicación quisieran hacernos creer.

"Está ocurriendo una invasión de los Estados Unidos. No tendríamos 12 millones de inmigrantes ilegales aquí si no hubiese una invasión", ha dicho Bill O'Reilly de Fox News en más de una ocasión.

Pero la historia no está de su lado.

Para empezar, la inmigración ilegal se ha reducido considerablemente con los cruces fronterizos bajando más del 80 por ciento entre el 2000 y el 2010. De acuerdo con el Pew Hispanic Center, habían 11,2 millones de indocumentados viviendo en los Estados Unidos en el 2010 - un gran descenso del máximo de 12 millones en el 2007. La disminución, visible por primera vez en el 2009 cuando el número fue 11,1 millones, representa la primera inversión importante en el crecimiento de esta población en las últimas dos décadas.

Photos: 60 years on the U.S.-Mexico border

Y luego también está el tema de los inmigrantes como porcentaje de la población total de Estados Unidos. Los defensores de leyes anti-inmigración afirman que nunca hemos tenido tantos inmigrantes, pero los números muestran una historia diferente.

Mientras que el censo del 2010 dice que 40 millones de inmigrantes -  desde ciudadanos naturalizados a extranjeros indocumentados - viven en Estados Unidos, también hay mucha más gente en la población total, unos 200 millones, que durante los años pico de la inmigración europea a principios de los años 1900.

"Los números son mayores ahora que en el pasado", dijo la experta en inmigración Kitty Calavita, profesora de criminología, derecho y sociedad en la Universidad de California, Irvine. "Pero si estamos hablando de porcentaje de nacidos en el extranjero en relación con la población de los EE.UU. (es) simplemente falso que hay un mayor porcentaje de nacidos en el extranjero en la población hoy en día".

Photos: The Bracero Program in Colorado

A comienzos del siglo 20, como porcentaje de la población de los EE.UU. había más inmigrantes en ese entonces - el 14,8 por ciento - que ahora. Las cifras más actualizadas, tomadas del último censo, muestran que en el 2010 el porcentaje fue de 12,9.

Entonces ¿por qué insistir que la actual ola de inmigración no tiene precedentes?

"Durante todos los períodos cuando ha habido una reacción negativa contra los inmigrantes, siempre se cree que se trata de una situación sin precedentes", dijo Calavita.

El profesor de historia Guadalupe San Miguel, de la Universidad de Houston, está de acuerdo.

"Benjamin Franklin fue el primero que hizo ese tipo de comentarios cuando comenzó a discutir que los alemanes estaban invadiendo y que le tenían que poner eso, ya que estaban diluyendo la sangre británica", dijo San Miguel.

Mientras que la mayoría de las acciones anti-inmigrantes de hoy están dirigidas hacia los latinos, actualmente el mayor grupo de inmigrantes en el país, los europeos fueron discriminados de manera similar en un pasado no tan lejano. Según un anuncio clasificado en un periódico de la ciudad de Nueva York en 1895, a los italianos se les pagaba menos que a tanto los negros - hasta 15 centavos de dólar menos - como a los blancos - hasta 25 centavos de dólar menos - por el mismo tipo de trabajo.

Lo mismo ocurrió con los irlandeses que llegaron en masa durante la hambruna de las décadas de 1840 y 50. A pesar del color de su piel, "a ellos se les asoció con los negros en este país debido a su pobreza y el tipo de trabajo que se vieron obligados a hacer", dijo Calavita.

Los niños juegan en un campamento de inmigrantes en Fort Lupton en 1962. Un fotógrafo atribuyó el gran número de niños a las altas tasas de natalidad pero
Los niños juegan en un campamento de inmigrantes en Fort Lupton en 1962. Un fotógrafo atribuyó el gran número de niños a las altas tasas de natalidad pero no cito ninguna fuente. (Floyd Teter/The Denver Post)

Además, los irlandeses tenían a la religión en su contra. El partido político nativista Know Nothing formado por protestantes estadounidenses que temían que la creciente inmigración católica les colocaría bajo el control del Papa, luchó arduamente para poner fin a la inmigración. En 1855, el alcalde de Chicago, un miembro de Know Nothing, prohibió a todos los inmigrantes de los trabajos de la ciudad.

¿Suena conocido? En los últimos años, varios estados - incluyendo Arizona, Alabama y Georgia - han aprobado leyes muy estrictas en un intento por frenar el flujo de la inmigración ilegal.

(Abraham Torres/Viva Colorado)
 

En 2011, Alabama aprobó lo que se consideran las leyes anti-inmigrantes más duras del país con disposiciones que requieren que la policía verifique el estado legal de cualquier persona que sospeche que está indocumentada, ordena que las escuelas públicas verifiquen el estatus legal de los estudiantes, anula cualquier contrato hecho con un inmigrante indocumentado y convierte en delito que los inmigrantes indocumentados tengan un contrato con una entidad gubernamental.

Todas estas leyes anti-inmigrantes están siendo cuestionadas en cortes porque muchos argumentan que sus disposiciones, incluidas las que esencialmente permitiría la discriminación racial para determinar el estado inmigratorio de una persona, violan los derechos civiles.

"Hay gente que simplifica el tema y dice: 'Bueno, la razón por la cual hay tanto contragolpe anti-inmigrante hoy es porque tenemos tantos mexicanos y los estadounidenses son racistas", dijo Calavita.

"No es tan simple porque históricamente no importa que grupo viene, siempre hay una reacción racista en contra de ellos."

Entonces la historia se repite. Y la gente no aprende de la historia.

"Las personas desean expresar su prejuicios sin sentirse culpables, y esa es la mejor manera de hacerlo", dijo San Miguel. "La gente demoniza, deshumaniza a las personas que quiere atacar. Las convierten en una amenaza, entonces es fácil de atacar".

A pesar de la deuda que este país tiene con la mano de obra inmigrante, de acuerdo a Calavita y San Miguel.

Estados Unidos siempre ha dependido de los inmigrantes como una fuente barata de mano de obra. Los chinos, por ejemplo, fueron en gran parte responsables de la construcción del primer ferrocarril transcontinental. Pero después de la Guerra Civil, cuando se aprobó la Ley de Exclusión China de 1882 estableciendo restricciones sobre la inmigración de China, Estados Unidos se tornó a México en busca de mano de obra barata. Y ese fue sólo el comienzo.

"Si nos fijamos en la historia de la inmigración se vuelve muy claro que los inmigrantes eran bienvenidos en la medida en que podían proporcionar mano de obra barata para trabajos que otras personas no querían hacer", dijo Calavita.

El gobierno de EE.UU. ha alentado y facilitado sistemáticamente la inmigración mexicana - especialmente en épocas de escasez de mano de obra causada por grandes guerras.

"Los estadounidenses se imaginan que esta es una situación unilateral, que los inmigrantes mexicanos empujan para venir a este país", dijo Calavita. "Pero nunca se cree que el propio Estados Unidos ha sido el reclutador de mano de obra y lo ha alentado".

A pesar de que existen numerosos ejemplos de eso.

Uno de estos fue durante la Segunda Guerra Mundial, cuando debido a la escasez de mano de obra creada por la guerra, Estados Unidos y México entraron en un acuerdo bilateral de trabajadores huéspedes conocido como el Programa Bracero. Básicamente, los inmigrantes mexicanos eran importados para trabajar en la agricultura durante un período específico de tiempo con el entendimiento explícito de que una vez que su contrato terminase tenían que regresar a México.

Inicialmente supuesto a durar hasta el final de la guerra, la constante afluencia de mano de obra barata en forma de una relación sin ataduras entre los agricultores y los inmigrantes mantuvieron vivo el programa desde 1942 hasta 1964. En ese tiempo, más de cuatro millones de contratos se extendieron a mexicanos para que vinieran a cosechar los campos de EE.UU.

"Su popularidad residía en su capacidad para proporcionar la fuerza de trabajo inmigrante sin hacer ciudadanas a las personas y pudiendo enviarlas de regreso a México cuando ya no se les necesitara", dijo Calavita, autora de "Inside the State: The Bracero Program and the INS", un libro acerca del programa.

Pero con el tiempo se descubrieron explotaciones, contratos rotos, condiciones de trabajo y de vivienda infrahumanas y reducción de salarios, dijo. En el 2008, miles de braceros ganaron una demanda por sueldos sin pagar.

Este programa "legal" de trabajadores huéspedes también dio lugar a la inmigración ilegal masiva. Se estima que durante el Programa Bracero, la posibilidad de trabajo atrajo a cientos de miles de mexicanos a entrar a los EE.UU. ilegalmente. Una vez aquí comenzaron a trabajar en el sector agrícola, el cual no tenía ningún problema contratándolos con salarios aún más bajos y evitando todos los trámites relacionados con el Programa Bracero, dijo Calavita.

En 1954, en el nombre del anti-comunismo, Estados Unidos implementó un programa oficial llamado "Operation Wetback", que deportó exitosamente a más de un millón de inmigrantes mexicanos indocumentados - y muchos ciudadanos estadounidenses de origen mexicano. 

"Estados Unidos no estaba siendo invadido por los comunistas, pero eso no importaba en términos de lo que pensaba la gente acerca de los inmigrantes", dijo Calavita.

Más de 50 años después, no mucho ha cambiado.

En el 2011, el gobierno de Obama deportó un número récord de inmigrantes indocumentados. Las proyecciones para este año indican que el número superará las 400.000 deportaciones por primera vez en la historia. Aún así, la debacle de la inmigración continúa.

A pesar de las peticiones por parte de ambos lados del debate, ni George W. Bush pudo pasar una reforma migratoria. Y aunque el presidente Barack Obama le prometió a los latinos seguir presionando para que pasa dicha reforma, ni siquiera ha podido pasar el Dream Act, considerada una de las propuestas menos polémicas relacionadas con la inmigración.

Al parecer, la reforma migratoria podría seguir siendo tan escurridiza como siempre lo ha sido.


¿Sabía usted? Datos sobre la historia de la inmigración

En 1910, la mayoría de los residentes de origen extranjero hablaban alemán, italiano, yiddish, polaco e inglés. Para 1960, el español había reemplazado al yiddish como uno de los idiomas más hablados.

Un 23 por ciento de la población estadounidense es o primera o segunda generación, un 12 por ciento nació en otro país y un 11 por ciento nació en Estados Unidos y tiene por lo menos un padre extranjero.

Aunque ha sido ilegal ser un trabajador indocumentado desde 1929, no era ilegal contratar a una persona indocumentada hasta 50 años más tarde en 1986.

En 1907, el Acta de Expatriación declaró que si una mujer estadounidense se casaba con un extranjero ella perdía su ciudadanía.