Como las plantas de calabazas que ayudó a plantar, Patricia Grado expande sus zarcillos de una familia a la otra, conectando a los jardineros con la tierra en su propio patio trasero, y conectando a los vecinos entre sí.

Grado es una de las diez promotoras contratadas para promover Re:farm, el proyecto de jardines familiares de la organización Revision International, de Denver. Re:farm comenzó con siete jardines en el 2009 y este año llegó a 87, con 100 familias esperando para recibir la ayuda para comenzar sus propios jardines.

Los organizadores utilizan metáforas como "raíces comunitarias" y "construir del suelo hacia arriba" para hablar de sus jardines en los que se plantan semillas, se cultivan conexiones, se prepara fertilizante, y, como dice un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública de Colorado, "se entretejen jardines en la trama de la comunidad".

El proyecto está a cargo de Jill Litt, profesora asociada en la Escuela de Salud Pública de Colorado y profesora asistente del programa de estudios ambientales en la Universidad de Colorado en Boulder. El proyecto comenzó con una pregunta: ¿Qué hace falta para que la gente sea más activa en su vida?

Luego de centenares de entrevistas y encuestas, Litt y su equipo compilaron números que demuestran que los jardines son benéficos.

La gente que trabaja en jardines comunitarios consume de promedio 5,7 porciones de frutas y verduras al día, prácticamente una porción más que quienes tienen un jardín propio y dos porciones más que los no jardineros.


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Los jardineros comunitarios tienen de promedio un índice de masa corporal de 24,2, comparado con 27,2 entre los no jardineros. (Un índice de masa corporal superior a 25 indica sobrepeso.)

Los jardineros comunitarios que formaron parte de la encuesta se ejercitan 12 horas por semana, mucho más de las 2,5 horas por semana que sugiere el médico en jefe de Estados Unidos.

Menos carne, más verduras

En el vecindario Westwood del suroeste de Denver, cerca de la Escuela Media Kepner, las hermanas Matilde y Antonia García tiene tantas calabazas que les durarán más allá de la cosecha de este año. "Las secamos y las comemos todo el año", dijo Matilde, que cuida a un jardín de 41 por 33 pies.

Matilde afirma que el reemplazar carne con verduras le permitió a ella perder peso y a su hija no ganarlo. Para que sus hijos coman comidas hechas con lo que ella cosecha, García los deja jugar en la computadora a cambio de las verduras que coman.

Para Jaime Olivas, que con la ayuda de Re:farm transformó su patio trasero en un jardín, lo más importante es la comida. Olivas, padre de tres hijos que perdió su trabajo de plomero, debe cuidar a su hijo más pequeño, nacido hace un mes con síndrome Down. La familia cosecha elote, frijoles, calabazas, zapallitos y chiles.

Una tormenta de verano dañó recientemente el jardín de Olivas y otros muchos jardines. Por eso, Olivas recibe cada semana productos donados por Grant Family Farms. Las promotoras le traen distintas verduras, como remolachas, cebollas y lechuga. Olivas, por su parte, cuenta historia de como combate las ardillas y comparte ideas sobre cómo proteger las nuevas plantas.

Mary Olivas dice que trabajar como promotora le ha dado satisfacciones. "Uno llega a conocer a la gente y a sus problemas", comentó. Y eso es lo que el fundador de Revision International, Eric Kornacki, deseaba ver cuando comenzó con el proyecto de los jardines en Kepner.

"La gente me comenzó a hablar de sus familias y de temas de la comunidad. Comprendí entonces que se necesita capacitar a gente de la comunidad. Ellos ahora están a cargo. Ellos trabajan por su comunidad", dijo Kornacki.

Después del trabajo

En el vecindario Whittier en el noreste de Denver, las actividades comienzan a las 5 p.m., cuando muchos de los jardineros participantes llegan para cuidar a sus plantas. Este jardín comunitario está junto a la Escuela Media Cole y contiene 14 lotes de 10 por 8 pies cada uno.

El jardín le da a Brenda Wellman la oportunidad de hacer ejercicio y despejar su mente después de un largo día de trabajo en la oficina. "Estoy sentada todo el día. Necesito hacer algo práctico. Esto me relaja. Es lindo llegar a la casa después del trabajo e irse al jardín", dijo Wellman, a la vez que revisaba un zapallo, asombrándose de cuánto había crecido.

 

"Cuando veo una planta desde que es semilla y hasta que crece, me asombra. Le tomo fotografías y las publico. Posiblemente voy a perder amigos en Facebook por las tantas fotografías de verduras que publico".

Wellman estaba bromeando cuando dijo que perdería amigos. Lo cierto es que, según Litt, la jardinería le permitirá a Wellman ganar nuevos amigos. "La experiencia de los jardineros es recíproca y eso se puede usar como metáfora para otros valores de la vida, como cuidar el físico y el medio ambiente y conocer los ciclos que son parte de la vida humana (salud/enfermedad y nacer/morir)", escribió Litt en un artículo publicado en mayo pasado en la revista especializada Journal of Social Science & Medicine.

Un creciente impacto

Mitchell es uno de los 100 jardineros patrocinados por Denver Urban Gardens, que recibe fondos de la Colorado Health Foundation y de LiveWell Colorado, una entidad que otorga subsidios para promover la salud y combatir la obesidad.

"Los jardines comunitarios pueden desempeñar un papel muy importante al proveer acceso a alimentos frescos que de otra manera no tendrían", dijo Maren Stewart, presidente de LiveWell. "Durante los últimos cientos y miles de años cambió la manera en que la gente obtiene sus comidas. Por lo general, la gente ya no trabaja en el cultivo de sus propios alimentos. Vamos en el carro al supermercado y compramos lo que queremos. Hemos separado de nuestra vida la preparación de alimentos".

LiveWell y otras organizaciones similares buscan la manera de generar actividad en nuestras vidas. Los jardines comunitarios pueden ayudar porque proveen no solamente alimentos nutritivos sino que le permiten a la gente estar al aire libre.

"Los jardineros pasan varias horas al día en su jardín. Es muy importante estar al aire libre. La buena noticia es que un 57 por ciento de la población de Denver tiene jardines", dijo Litt.

Litt sabe que los jardines comunitarios ayudan a tener una comunidad más saludable. Su siguiente tema de estudio, dijo, es encontrar la manera de proteger y promover esos jardines.

"He estado pensado que los jardines son lugares maravillosos para la comunidad, pero son lugares vulnerables. Al contrario de lo que sucede con los parques, los jardines no están protegidos", dijo Litt.

"Un lote, aunque tenga un jardín, puede ser considerado como un terreno baldío. Se necesitan cambiar las reglas del uso de terrenos para mantener y proteger a los jardines", agregó.

Stewart, de LiveWell, está de acuerdo. Si realmente queremos mejorar nuestro ambiente, tenemos que cambiar las normas vigentes. Incluso si la asociación  vecinal siente pasión por los jardines, generalmente se enfrenta con temas de uso de terrenos u otras barreras. No es solamente lo que se quiera hacer, sino contar con la posibilidad de hacerlo".

Mientras que April Farnum y Elliott Leslie, los líderes de Mitchell Garden, cosechan zanahorias, Theresa Roybal, en la lavandería junto al jardín cercano a Martin Luther King Boulevard, les dice que desde hace 10 años vive en ese vecindario y siempre se preguntó por el jardín. "Yo no sabía quién lo cuidaba", dijo Roybal. "Amo a los jardines y creo que hay mucho amor en estos jardines".