Las viviendas diminutas se están popularizando.

Una muestra es la Cabaña Katrina, diseñada originalmente por los arquitectos Andres Duany y Marianne Cusato como alternativa a las casas rodantes de la Administración Federal de Gerencia de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés) tras las inundaciones en New Orleans, sus diminutas habitaciones con techos de pronunciadas pendientes, porches delanteros nostálgicos y entre 300 pies cuadrados y 1.800 pies cuadrados se están popularizando en otras áreas. La cadena de ferreterías Lowe's vende los mapas y materiales.

Las cabañas están siendo usadas como viviendas asequibles, aposentos de invitados y cabañas de vacaciones. Es parte de una tendencia más extendida de vivir con menos.

El tamaño medio de una casa pasó de 983 pies cuadrados en 1950 a 2.340 pies cuadrados en el 2004, un aumento del 140%. Esta expansión estuvo impulsada por la creencia de que vivir con más significaba vivir bien, y que los bienes raíces eran una gran inversión, así que cuanto más grande la casa, mayor la inversión.

La recesión ha acabado con ese concepto. Millones de embargos hipotecarios indican que la gente "ha perdido una tonelada de patrimonio", dijo Boyce Thompson, director editorial de la revista Builder. Y con un elevado desempleo y el encarecimiento de la energía, no sorprende que menos parezca mejor que más.

Según el Colegio de Arquitectos de Estados Unidos, en el 2010 el 57% de los despachos de arquitectura reportaron una merma en la superficie habitable de las casas que diseñaron.

Otro factor es el deseo de cierta gente de vivir de forma más ecológica y desperdiciar menos.

Están además los cambios demográficos. Thompson destacó que un tercio de los estadounidenses se casan más tarde en la vida, un tercio de los compradores de casas son solteros y muchos no desean aguardar a casarse para invertir en una casa. Además, la gente vive más años, y muchos viudos y viudas se cambian a viviendas más pequeñas.

Y con el regreso de los abuelos e hijos mayores, hay más familias multigeneracionales, con un aumento de la demanda de "edificios auxiliares más pequeños", dijo Cusato. Las minicasas permiten a las familias vivir juntas y con más privacidad.

¿Cuán reducida es una vivienda diminuta?

Algunas personas no quieren algo pequeño; quieren algo minúsculo.

Mimi Zeiger, autora de "Casas diminutas" (Rizzoli International, 2009) y "Micro-Verde" (Rizzoli International, 2011), define las casas diminutas en torno a los 1.000 pies cuadrados, aunque "algunos entusiastas la limitan a una superficie de entre 300 pies cuadrados y 400 pies cuadrados", agregó.

En "Casas diminutas", Zeiger presenta más de tres decenas de ejemplos internacionales, incluyendo algunos en Estados Unidos. Cree que la abundancia estadounidense de tierra y materiales hizo que tradicionalmente los estadounidenses se preocuparan menos en conservar recursos que la gente en otras partes del mundo, pero eso está cambiando.

La mejor solución en el sector de la vivienda de Estados Unidos es una de entre 1.500 a 2.000 pies cuadrados, cree la autora.

"El regalo de la recesión será que los estadounidenses creerán que más no es mejor", agregó.