Dirigentes de varios grupos evangélicos tanto nacionales como locales expresaron recientemente su respaldo a las gestiones de un grupo de senadores para impulsar una reforma inmigratoria y a las declaraciones del presidente Barack Obama a favor de una propuesta para legalizar la presencia de millones de indocumentados en este país.

"Los líderes evangélicos hemos ayudado a formar un nuevo consenso sobre los inmigrantes y sobre la inmigración", dijo Michelle Warren, especialista en temas inmigratorios y miembro de la Mesa Evangélica de Inmigración en Colorado.

"Además, los líderes evangélicos se sienten complacidos por el nuevo impulso a la reforma inmigratoria tanto en el Congreso como en Casa Blanca", agregó.

Warren consideró que "ver al presidente (Obama) y al Congreso participar de gestiones colaborativas y bipartidistas no es nada pequeño y es exactamente lo que necesitamos para que se produzca la reforma inmigratoria en los próximos meses".

Warren lamentó que aún no exista un calendario específico para debatir la reforma inmigratoria, pero dijo, "es muy probable que se apruebe este año".

"Por favor, no dejemos de orar, de participar y de educarnos sobre esta conversación. Es muy importante que la iglesia no se mantenga en silencio. Específicamente para la iglesia evangélica, el momento es ahora", sostuvo la dirigente religiosa de Colorado.

Otro religioso pro-inmigrante local, el Rev. Nelson Bock, pastor de la Iglesia Luterana Nuestro Salvador en Denver y miembro de Juntos Colorado, declaró que "la única solución moral para las dañinas políticas es ciudadanía plena para los 11 millones de aspirantes a ser estadounidenses que trabajan en nuestras comunidades, que crían a sus hijos junto con los nuestros y que adoran a Dios con nosotros".

"Ahora que el presidente Obama ha hecho de la reforma inmigratoria su prioridad, la gente de fe pide la ciudadanía para todas las familias en Estados Unidos", dijo Bock.

A nivel nacional, el Reverendo David Beckmann, presidente de Bread fortheWorld (Pan para el Mundo), afirmó que "las propuestas inmigratorias dadas a conocer esta semana son buenos primeros pasos, pero a la vez que respondemos a la presencia de inmigrantes no autorizados en Estados Unidos, también debemos enfocarnos en los pedidos de ayuda de aquellos en extrema pobreza en todo el mundo".

Susanne Ramirez de Arellano, consultora hispana de Pan para el Mundo, expresó que "el evangelio según San Mateo nos invita a dar la bienvenida a los forasteros entre nosotros, diciendo, 'Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis'".

"Debemos recordar que la travesía a Estados Unidos para buscar empleo es a menudo impulsada por la pobreza, la desigualdad, la inseguridad alimenticia y la falta de oportunidades económicas en el país natal del inmigrante", agregó.

Otro alto dirigente evangélico, Galen Carey, vicepresidente de relaciones gubernamentales de la Asociación Nacional de Evangélicos, respaldó a Obama, pero pidió "acción."

"El presidente Obama subrayó la necesidad de una reforma inmigratoria y se comprometió a respaldar las iniciativa bipartidistas que ya están en el Congreso. Llegó la hora de moverse de las palabras a la acción", dijo Carey, indicando que los evangélicos "orarán a Dios para que guíe a nuestros líderes al negociar de buena fe un proyecto de reforma inmigratoria que todos podamos respaldar".

Dos influyentes dirigentes evangélicos latinos, Samuel Rodríguez, presidente de la National Hispanic Christian Leadership Conference, y el Rev. Gabriel Salguero, presidente de la National Latino Evangelical Coalition, también respaldaron las iniciativas de Obama.

"Yo estuve presente cuando el presidente Obama propuso una solución comprehensiva a la crisis inmigratoria estadounidense. Su presentación sirve como una receta de reconciliación para una nación dividida por este debate. Aplaudo al presidente por su valentía y pido que los seguidores de Cristo oren por nuestro presidente", dijo Rodríguez.

Para Salguero, la reforma inmigratoria es "algo justo y moral". "La inacción no es una opción. ¡Reforma inmigratoria ya!", expresó.