Maria espinoza, fundadora de The Remembrance Project, habla para oponerse a la ley de reforma de inmigración. Espinoza nació en los EE.UU. y es de
Maria espinoza, fundadora de The Remembrance Project, habla para oponerse a la ley de reforma de inmigración. Espinoza nació en los EE.UU. y es de ascendencia mexicana. AP (AP)
Por Claudia Torrens, AP

NUEVA YORK - Lupe Moreno ha vivido rodeada de inmigrantes mexicanos en su natal California. Su padre, uno de ellos, acogía en su casa a los que llegaban al país ilegalmente y su ex marido, también mexicano, vivió sin papeles durante años.

Moreno, sin embargo, lucha por reforzar la vigilancia de la frontera con México, frenar la inmigración ilegal y descarrilar la reforma a las leyes de inmigración que se debate ahora en el Congreso.

"Estos son extranjeros ilegales, extranjeros que quebrantaron la ley, y ¿sólo porque hacen mucho ruido con sus campañas tenemos que escucharles?", dice la mujer, de 55 años, quien vive en Santa Ana y que forma parte de un sector poco visible de hispanos que se opone a la reforma migratoria.

Al igual que Ted Cruz, el senador republicano hispano de Texas, Moreno asegura que el plan supone una amnistía para millones de personas que violaron las leyes al venir a Estados Unidos ilegalmente y que no soluciona el problema de la inmigración ilegal.

Latinos que piensan distinto
Algunos estadounidenses de origen latinoamericano expresan su oposición a la reforma con llamadas, visitas a legisladores, ruedas de prensa y protestas en varios puntos del país.

Al menos dos hispanas hablaron a mediados de junio ante las cámaras en Washington en contra de la inmigración ilegal. Lo hicieron rodeadas de senadores como Jeff Sessions (republicano de Alabama) y conocido partidario de leyes que limiten la inmigración ilegal.


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El ser hispano, aseguran, no significa defender de forma automática los derechos de inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos.

"Hay muchos como nosotros pero a menudo somos ignorados", asegura Joanna Marzullo, una estadounidense de origen nicaragüense que vive en Nueva York y es presidenta del grupo New Yorkers for Immigration Control and Enforcement.

"Hay muchos estadounidenses de descendencia hispana que quieren que se impongan las leyes de inmigración existentes y que las fronteras queden aseguradas de forma efectiva", agregó.

El plan de reforma que se debate ahora en el Senado allanaría el camino a la naturalización de gran parte de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes que viven sin permiso en el país.

Mayoría apoya una reforma
Según un informe de mayo del Hispanic Pew Center, un 85% (casi nueve de cada 10 hispanos) piensa que los inmigrantes sin papeles deberían poder vivir en Estados Unidos legalmente, mientras que sólo un 9% (menos de uno de cada 10) opina que no se les debería permitir quedarse.

Las opiniones, sin embargo, están más divididas en cuanto a ofrecer la oportunidad de la naturalización a inmigrantes sin papeles: sólo un 50% de hispanos está a favor, según la encuesta.

Las protestas en contra de la inmigración ilegal suelen ser menos numerosas que las manifestaciones para defender los derechos de inmigrantes en condición irregular. Los hispanos en contra de la inmigración ilegal, sin embargo, aseguran que eso se debe a que trabajan durante el día y a que algunos temen las reacciones de los defensores de los extranjeros sin papeles, a quienes definen como "violentos".
El grupo de Marzullo, conocido como NYICE, dice en su portal de internet que hace "lo que el gobierno no hará" respecto a la inmigración ilegal.

En California, Moreno es parte del grupo Latino Americans for Immigration Reform. En Arizona, la mexicana naturalizada Anna Gaines es presidenta de Americans Citizens United.

En Nueva Jersey, la puertorriqueña Carmen Morales forma parte de New Jersey Citizens for Immigration Control. Y en Kentucky, el uruguayo nacionalizado Luis Pozzolo ha creado un grupo nacional llamado Alliance for Immigration Justice.

Los grupos no son numerosos y se habla poco de ellos en los medios de comunicación, aunque sus dirigentes aseguran que cuentan con cientos de miembros, hispanos y no hispanos. Expresan un alto sentimiento patriótico hacia Estados Unidos y aseguran que no deben nada a hispanos que violan las leyes y que luego se benefician de servicios públicos como la educación o el sistema de salud.

En el 2006 hispanos liderados por un coronel retirado del ejército llamado Al Rodríguez formaron un grupo nacional llamado "You Don't Speak For Me" (No hablas por mí) pero la organización se disolvió.

Algunos hispanos pertenecientes a estos grupos están a favor de posiciones como las de los congresistas republicanos Steve King (representante de Iowa), Sessions o Chuck Grassley (senador de Iowa), quienes promueven leyes que restrinjan la inmigración ilegal. La Cámara de Representantes aprobó en junio una medida propuesta por King para paralizar el financiamiento del plan de suspensión de deportaciones de jóvenes que impuso el presidente Barack Obama el año pasado.

Cruz, de origen cubano, es una de las voces más críticas de la reforma a las leyes de inmigración y fue uno de los pocos en su partido que votó en contra de debatir la reforma en el Senado.

"El señor Cruz es más el tipo de estadounidense latino con el que me identifico", dijo Moreno, quien asegura que a pesar de haber crecido rodeada de inmigrantes sin papeles y de haberse casado con uno, siempre supo que la inmigración ilegal "era algo que estaba mal".

Asegura que se casó cuando era demasiado joven e ignorante y que al cabo de siete años de matrimonio logró que su marido mexicano obtuviera un estatus migratorio legal.

Pozzolo, el uruguayo de Kentucky, asegura que la reforma no ofrece soluciones para detener la inmigración ilegal y recompensa a personas que quebrantaron la ley. Hace poco entregó 12 mil cartas de ciudadanos de Kentucky hablando en contra de la reforma en las oficinas del senador republicano de ese estado, Rand Paul.

Pozzolo, 41 años, llegó a Estados Unidos en el 2004 con un visado y en la actualidad es ciudadano estadounidense.

Marzullo, la hispana que vive en Nueva York, dice que estudió en el Hunter College, en Manhattan, rodeada de estudiantes sin papeles.

"Como ciudadana estadounidense no debería estar forzada a competir con estudiantes ilegales", asegura.
Para Marzullo, de 39 años, el plan de reforma no asegura el cierre de las fronteras para evitar la llegada de más inmigrantes sin papeles. La reforma de 1986 supuso el mismo problema, indica la activista antiinmigrante.