BUENOS AIRES - El gobernador de una provincia occidental argentina fue asesinado el domingo de dos disparos en la cabeza y la Policía interrogaba a su esposa.

El gobernador de Río Negro, Carlos Soria, fue muerto por disparos de un revólver calibre 38 mientras él y su esposa Susana estaban en su dormitorio después de pasar la víspera de Año Nuevo en su casa de la ciudad de General Roca, dijeron las autoridades.

Rescatistas lo hallaron sangrando en la cama y se lo llevaron con vida al hospital local, donde fue declarado muerto poco antes de las 5.00 de la mañana, informaron medios locales.

El secretario de Coordinación e Información del gobierno de esa provincia, Julián Goinhex, confirmó la muerte de Soria, de 62 años de edad, pero no brindó más precisiones.

Soria acababa de tomar posesión el 10 de diciembre. Se había convertido en el primer gobernador del Partido Justicialista (peronista) de Río Negro desde la recuperación de la democracia en el país en 1983 y era aliado de la presidenta Cristina Fernández.

El canal de noticias C5N dijo que la esposa de Soria fue traslada a una comisaría para ser interrogada sobre ese episodio.

C5N dijo que la mujer pudo haber sido la autora de los disparos tras una pelea doméstica. Ese medio aclaró que no se pudo determinar hasta el momento si esos disparos fueron en forma directa o accidental.

El vicegobernador Alberto Weretilneck, quien deberá hacerse cargo del gobierno, afirmó a la radio LU19 de Río Negro que fue "un accidente doméstico con un arma de fuego en su casa".


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Justo antes de la medianoche, Soria había concedido una entrevista a una radioemisora local, en la que expresó su confianza en que 2012 sería un gran año. Dijo que encaraba el desafío de traer una nueva administración a la provincia.

"No tengo miedo de ningún desafío... eso no es difícil, sino complejo... La provincia es algo de todos y tenemos que cuidarla y no aprovecharnos de ella", dijo el gobernador en la entrevista.

Río Negro desarrolla rápidamente su riqueza mineral y petrolera mediante inversiones extranjeras, y su territorio tiene gran demanda de constructores de estaciones de esquí andino hasta grandes agricultores necesitados de tierras de cultivo.

Varias empresas chinas reactivaron una mina de hierro importante y han invertido más de 1.000 millones de dólares para irrigar tierras a fin de cultivar granos y producir lácteos para los consumidores chinos. La provincia cuenta con 1.400 operaciones que manejan cientos de miles de ovejas, vacas y cabras.

Aunque Soria era miembro del partido en el gobierno -inspirado por el legendario general Juan Domingo Perón_, tuvo enfrentamientos con la presidenta Fernández. Según el diario Clarín, Fernández lo acusó en 2002 de espiar a su marido, Néstor Kirchner, mientras dirigía el Ministerio de Inteligencia para el predecesor de Kirchner, el presidente Eduardo Duhalde.

Dejaron atrás sus diferencias mientras Soria pasó ocho años como alcalde de su ciudad natal, desde donde en repetidas ocasiones desafió políticamente a los radicales hasta que él puso fin a sus 28 años de gobernar la provincia, el año pasado.

Previamente, Soria encabezó una comisión del Congreso que investigó el atentado de 1994 contra un centro judío en Buenos Aires. Como ministro de seguridad regional para Buenos Aires, supervisó una búsqueda de los cuerpos de las víctimas de la dictadura de 1976-1983 en el país. También divulgó un alijo de documentos sobre la guerra sucia que la Policía mantuvo oculto durante años.

Soria nació en 1949 de un ferviente seguidor de Perón que fue encarcelado dos veces después de que el presidente fuese derrocado en 1955 durante un golpe de Estado, según su biografía oficial de la campaña de 2011.

Soria siguió esa trayectoria como un activista de toda la vida en movimientos políticos peronistas. Recibió el título de abogado en 1973 en la Universidad de Buenos Aires y trabajó en muchos puestos provinciales y del Congreso.