CHEYENNE - A la vez que el Tte. Coronel JasonKoltescerraba el cierre de su traje anti-gravedad, sonriendo antes de iniciar otra danza en el cielo, él miró a Champ Bailey, parado a pocos metros de distancia, y le hizo una predicción.

"Esto no es igual a nada que hayas experimentado. Este va a ser el viaje de tu vida", dijo Koltes. "Vamos a ponerlo en el secarropas. No nada igual".

Y con eso, Koltes se subió al avión de combate F-16 y se llevó este lunes al jugador de los Broncos, 11 veces elegido para el Pro-Bowl, con la que culminó la tarde de Baily con los Thunderbirds de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Bailey estuvo volando por cerca de una hora, a veces a casi la velocidad del sonido. Koltesdijo que la velocidad máxima fue 630 mph.

"Sí, me puse nervioso", dijo Bailey después del vuelo. "Ver de cerca lo que hacen estos muchachos fue increíble. Siempre quise hacerlo.

El Mayor Nicholas Holmes, graduado de la escuela secundaria HighlandsRanch High y desde hace dos años con los Thunderbirds, dijo que la subida vertical después del despegue es cuando aquellos que van de pasajeros en el único avión del grupo con dos asientos entienden lo que les espera.

"La aceleración es ridícula, casi imposible de comprender", dijo Holmes. "Se trata de un avión de 30.000 libras que sube verticalmente y acelera a la vez que uno también lo hace. No es una experiencia ordinaria".


Advertisement

Bailey se atrevió a hacer lo que el entrenador de los Broncos, John Fox, no pudo hacer antes este año. Se suponía que Fox tenía que volar con los Thunderbirdsen Colorado Springs en mayo pasado, pero el vuelo se suspendió por problemas mecánicos. Luego, miembros de los Thunderbirdsfueron al campamento de los Broncos.

"Allí me encontré con ellos y me preguntaron si estaba interesado en volar", dijo Bailey. "Y luego me encuentro en una sala en la que me explican como se acciona el asiento de expulsión en casos de problemas".

"No entendía mucho de lo que me estaban explicando, pero me dijeron que me iban a decir tres veces que había que abandonar la nave y que entonces tendría que mover la manija de expulsión y que si los paracaídas no funcionaban la conversación iba a ser muy interesante", agregó.

"Mi vida estaba en las mejores manos posibles. Cuando subí a la cabina no me preocupé. Me sentí ansioso y poco después de llegar al final de la pista ya estábamos en el aire subiendo verticalmente y yo pude ver cuál alto estábamos con respecto al suelo".

Bailey comenzó su día con una reunión con el cirujano de los Thunderbirds, luego se probó su traje antigravedad y más tarde le informaron las medidas de seguridad, desde cómo abandonar la nave hasta qué hacer en caso de vómito (se proveen tres bolsas).

"Pero no vomité", dijo Bailey, riéndose.

Koltesexplicó el plan de vuelo, que incluyó volar sobre el CampamentoGuernsey, un lugar de entrenamiento conjunto en el sureste de Wyoming. El vuelo también incluyó acrobacias (que los Thunderbirdshará durante Cheyenne FrontierDays, y algunas maniobras de combate.

Koltesdijo que Bailey recibió su broche "9G" por participar de una maniobra en la que piloto y acompañante experimentan fuerzas nueves veces superiores a las de la gravedad normal.

"Fue como tener mucha gente parada sobre mí. No podía ni respirar ni moverme. No podíahacer nada.Estaba como congelado, pegado al asiento", dijo Bailey. "No sé cómo estos muchachos pueden controlar el avión, pero (para Koltes) fue tan fácil como estacionar un carro".

"Cuando hizo como si estuviésemos persiguiendo a alguien, fue intense. Tuvimos fuerzas G 6 y 7 a veces hasta por un minuto".

Luego del vuelo, Bailey posó para fotos, firmó autógrafos y estrechó las manos de la tripulación de los Thunderbirdsy de miembros de la Guardia Aérea de Wyoming, quienes recientemente ayudaron a combatir incendios forestales en Colorado.

"Les voy a contar a los otros muchachos sobre esta experiencia, pero los voy a asustar un poco, para que crean que realmente hice algo", dijo Bailey. "Me siento honrado que (los Thunderbirds) me hayan permitido volar con ellos".