AUSTIN, Texas - Lance Armstrong puso a fin a una década de desmentidos al confesarle el lunes a la presentadora de televisión Oprah Winfrey que empleó sustancias dopantes para ganar el Tour de Francia, informó a The Associated Press una fuente con conocimiento de lo acontecido.

La confesión se produjo horas de que Armstrong ofreciera disculpas a los empleados de Livestrong, la fundación que creó y convirtió en una institución global gracias a la fama obtenida como sobreviviente de cáncer.

El informante pidió no ser identificado debido a que la entrevista no será transmitida hasta finales de la semana a través del canal de televisión de Winfrey.

A Armstrong le arrebataron el año pasado sus siete títulos como consecuencia de un voluminoso informe de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA, por sus siglas en inglés), que lo retrató como un competidor implacable, dispuesto a hacer cualquier cosa para ganar la máxima joya del ciclismo mundial.
En Twitter, Winfrey escribió sobre la entrevista: "Apenas terminamos con @lancearmstrong Más de 2 1/2 horas. Llegó PREPARADO".

La confesión marca un giro del ciclista, luego de años en los que una y otra vez en apariciones públicas, entrevistas y batallas legales siempre negó haberse dopado y defendía a capa y espada su reputación.


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"El programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que haya visto el deporte", es como calificó el director ejecutivo de la USADA Travis Tygart el régimen de dopaje presuntamente llevado a cabo por el equipo U.S. Postal Service que encabezó alguna vez Armstrong.

Luego que una investigación federal sobre el ciclista que no arrojó cargos y fue desestimada, la USADA intervino con una investigación propia. La agencia interrogó a 11 ex compañeros y acusó a Armstrong de urdir una trama de dopaje, que incluyó consumo de esteroides y otras tantas sustancias que mejoran el rendimiento.

Un grupo de unos 10 amigos cercanos y asesores de Armstrong abandonaron un hotel en Austin unas tres horas después de haber llegado el lunes en la tarde para la grabación. Entre ellos estaban los abogados de Armstrong, Tim Herman y Sean Breen, junto con Bill Stapleton, quien durante mucho tiempo fue el agente y socio de Armstrong. Todos declinaron hacer comentarios al inicio y al final de la sesión.

Antes de acudir a la entrevista, Armstrong pasó por la sede de su fundación de lucha contra el cáncer Livestrong y se disculpó ante el personal.

"Lo siento", dijo Armstrong al personal, según indicó a la AP una persona informada sobre lo acontecido en la reunión.

El informante indicó que Armstrong se emocionó por momentos y que varios empleados lloraron durante la charla.

Según la fuente, Armstrong lamentó haber defraudado a la gente y haber puesto en peligro la supervivencia de la fundación, pero no admitió explícitamente haber usado sustancias prohibidas, algo que él siempre ha negado. Afirmó que trataría de salvar la reputación de la fundación y exhortó a sus empleados a que sigan luchando en beneficio de los pacientes de cáncer y sus familias.

"Franco y sincero", fue la descripción del discurso dada por la portavoz de Livestrong Katherine McLane.

No se dieron más detalles sobre la entrevista debido a acuerdos de confidencialidad que firmaron las partes. Pero Winfrey la promocionó como un encuentro "sin restricciones" y, con el voluminoso informe de la USADA, contaba con abundante material para hacer preguntas.

Durante su reinado, Armstrong no tenía piedad en fustigar a sus rivales, con ataques mordaces en público y radicando demandas en los tribunales.

Armstrong encara numerosos problemas legales, incluidas demandas de su ex compañero Floyd Landis, que lo acusa de estafar al equipo U.S. Postal Service, y del Sunday Times de Londres, que quiere recuperar los 500.000 dólares que le pagó tras perder una demanda entablada por el ciclista.

La fundación podría ser una de las razones de la confesión limitada de Armstrong. La otra: su deseo de seguir compitiendo en pruebas de triatlón.