Lucero Barrios es latina y acaba de tener un hijo. Ambas circunstancias la colocan dentro de un grupo de personas afectadas por una asombrosa realidad en Colorado: los bebés hispanos en este estado tienen 63 por ciento más posibilidades de morir en el primer año que los bebés blancos.

Y los latinos no son los únicos. La disparidad es aún más marcada entre los afroamericanos de Colorado, cuyo nivel de mortalidad infantil es tres veces el de los blancos.

La brecha en mortalidad infantil es sólo una de las medidas en las que los principales grupos étnicos y minoritarios de Colorado se ubican detrás de los blancos, lo que es en sí mismo una anomalía. La mortalidad infantil en Colorado es menor al promedio nacional para blancos, pero significativamente más alta para latinos y afroamericanos. Un análisis realizado por I-News de más de una década de datos de salud reveló que esa brecha se está expandiendo.

La hija de Barrios, Monserrat, está sana. Es una niña con grandes ojos marrones a quienes les gustan los libros de animales que emiten sonidos cuando la madre pulsa un botón al pie de la página.

"Nunca pensé que esto (tener una hija) me pasaría a una edad tan joven", dijo Barrios.

Cuando quedó embarazada, tomó los pasos que probablemente evitaron que se transformase en una estadística. Hizo una cita en la Clinica Family Health Services, que atiende principalmente a familias trabajadoras. Fue a los exámenes prenatales con la Dra. Carolyn Chen. No tomó alcohol ni usó drogas. Después que Monserrat nació, la llevó a la clínica en Westminster para los chequeos regulares.


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Al examinar con más cuidado las estadísticas antes mencionada, se descubre que la mortalidad infantil entre hispanos ha subido en años recientes, mientras que entre los blancos ha disminuido, según datos del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de Colorado.

La disparidad de salud entre minorias y anglosajones es significativa

Dr. Carolyn Chen, a physician at Clinica Family Health Services in Adams County, Colo., examines six-month-old Isaac Cabanas-Saucedo.
Dr. Carolyn Chen, a physician at Clinica Family Health Services in Adams County, Colo., examines six-month-old Isaac Cabanas-Saucedo. (Joe Mahoney/The iNews Network)

La disparidad de salud entre las minorías raciales y étnicas y los americanos blancos no es algo nuevo. Se han hecho cientos de estudios en los últimos 20 años que demuestran que los afroamericanos y los latinos se ubican por detrás de los blancos en varias categorías, desde expectativa de vida hasta posibilidades de morir de cáncer o de problemas renales. En Colorado, los afroamericanos tienen más posibilidades de sufrir de asma, diabetes, alta presión sanguínea, cáncer de próstata y obesidad que los blancos. Y los latinos tienen más posibilidades de morir de neumonía, cáncer cervical, diabetes y enfermedades hepáticas que los blancos.

Lucero Barrios, right, and her daughter, Monserrat, at their Adams County home.
Lucero Barrios, right, and her daughter, Monserrat, at their Adams County home. (Joe Mahoney/The I-News Network)

"Estas disparidades son reales. Cualquiera que cree que no existen no vive en la realidad", dijo Amitabh Chandra, director de investigaciones de políticas sanitarias en la Escuela de Gobierno (Facultad de Ciencias Políticas) "Kennedy" de  Harvard.

Pero quizá las estadísticas más impresionantes con respecto a las disparidades raciales y étnicas en cuanto a salud en Colorado sean las de mortalidad infantil, específicamente la muerte de bebés en el primer año de vida. Es el número que a veces se cita para diferenciar a las naciones desarrolladas de aquellas en vías de desarrollo y se ha estudiado extensamente porque, según muchos expertos, es la medida clave de la salud en general.

En Estados Unidos, la mortalidad infantil ha descendido constantemente desde 1958. Sin embargo, los bebés afroamericanos tienen un índice de mortalidad mucho más alto que los bebés blancos, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. En 2011, el índice de mortalidad infantil de los bebés afroamericanos antes del primer año fue poco más del doble que el de los blancos: 11,42 muertes por cada 1.000 nacimientos de afroamericanos contra 5,11 muertes por cada 1.000 nacimientos de blancos.

"Estos números me preocupan profundamente", dijo el Dr. Amal Trivedi, médico y profesor de la Universidad Brown en Providence, R.I., cuyas investigaciones fueron publicadas por el prestigioso New England Journal of Medicine. "La situación ha mejorado para todos los grupos, pero todavía existe una marcada y profunda desigualdad. En nuestra sociedad, podríamos hacer algo mejor".

Los números son todavía peores en Colorado, en donde el índice de mortalidad de bebés afroamericanos es de 14,5 por cada 1.000 nacimientos, según el promedio de 2007 a 2011 calculado por el departamento estatal de salud. Esa cifra ubica a Colorado con un nivel de mortalidad infantil comparable al de China o Colombia, según datos de salud del Banco Mundial.

El departamento de salud de Colorado publicará próximamente un reporte completo sobre este tema, pero I-News ya tuvo acceso a esos números.

Desde que el departamento de salud estatal reportó la primera disparidad en 2001, el índice de mortalidad infantil entre blancos decreció un 18 por ciento y entre afroamericanos un 9 por ciento. Pero entre los hispanos, la mortalidad infantil subió en los últimos doce años, de 7,2 muertes por cada 1.000 nacimientos en 2001 a 8 muertes por cada 1.000 nacimientos en la actualidad.

La información que será próximamente publicada por el departamento de salud incluye las siguientes disparidades:

Los blancos, de promedio, viven más años que los hispanos de Colorado y 3,4 años más que los afroamericanos. En 2011, la expectativa de vida de los blancos en Colorado era de 80,3 años, comparado con 79,4 años entre latinos y 76,9 para afroamericanos.

Los afroamericanos y los latinos de Colorado tienen muchas más posibilidades de morir de diabetes que los blancos. Por ejemplo, un reciente estudio demostró que la muerte por diabetes entre blancos es de 13,9 muertes por cada 100.000 residentes, contra 35,5 entre afroamericanos y 36,4 entre hispanos.

Los afroamericanos tienen muchas más posibilidades de morir por problemas cardíacos o derrames cerebrales que los blancos. El índice de mortalidad por ataques cardíacos entre afroamericanos es de 171 por cada 100.000 personas, comparado con 138,3 entre blancos. El índice de derrames cerebrales entre afroamericanos es 48,2 por cada 100.000 personas, comparado con 35,2 entre blancos. Aunque la situación de los afroamericanos ha mejorado en ambas categorías, esa mejoría no se empareja con la de los blancos.

Solamente en años recientes el Buró del Censo de Estados Unidos comenzó a medir los indicadores de salud y a incluirlos entre sus datos. Esos datos limitados, disponibles en la Encuesta del Censo de Comunidades Estadounidenses, miden el acceso a seguro de salud y muestran una disparidad entre afroamericanos y latinos por un lado y blancos por otro lado. Aparentemente, esa es la base de las diferencias en cuanto a la salud total. En Colorado, poco más del 11 por ciento de los blancos no tienen seguro médico, comparado con el 28 por ciento de afroamericanos en esa situación y el 31 por ciento de latinos sin cobertura de salud.

Pobreza y nivel de educación son factores que afectan la salud

El problema de las disparidades en salud es muy complicado y se parece a un rompecabezas gigante con partes entrelazadas y moviéndose, ya que es un problema que involucra a todos, desde los pacientes y los doctores, hasta los administradores de salud, las compañías de seguro y los gobiernos estatales y federal.

No caben dudas que el acceso a cuidados de salud es uno de los principales problemas. Según muchos expertos entrevistados por I-News, el Acta de Cuidados Médicos Accesibles mejorará dramáticamente el acceso a cuidados de salud, visitas médicas y medicina preventiva para muchas personas. Pero existe otro problema, que los expertos denominan "determinantes sociales" de salud.

Algunos de esos determinantes son obvios. La pobreza y la falta de educación afectan negativamente la salud de una persona. Otros determinantes incluyen dónde uno vive, si uno usa o no el cinturón de seguridad, lo que uno come o bebe, cuánto ejercicio uno hace y a qué escuela uno asistió.

"Mi punto de vista es que el seguro médico y los cuidados médicos son importantes", dijo Chandra, el investigador de políticas de salud en Harvard. "Pero cuando se habla de expectativas de vida y uno habla sobre la salud de la gente, los determinantes sociales de salud son más importantes que el acceso a cuidados médicos".

Aumentar el acceso a seguros de salud, dijo Chandra, resolverá sólo parcialmente el problema.

"¿De qué manera el darle a la gente un seguro de salud cambiará la forma de caminar, trabajar y comer mejores comidas de esas personas? No lo sé, pero creo que en realidad no hay ningún efecto", agregó.

El Dr. Mark Schuster, jefe de división de pediatría general y vicedirector de políticas de salud del departamento de medicina del Hospital de Niños de Boston, fue el director de un estudio sobre disparidades de salud que consultó a 5.119 estudiantes de quinto grado seleccionados al azar de escuelas públicas en Birmingham, Ala., Houston y Los Ángeles.  El estudio encontró profundas disparidades raciales y étnicas, muchas de ellas conectadas con la pobreza, entre los factores que determinan la salud de una persona.

Por ejemplo, los niños afroamericanos y latinos usan menos el cinturón de seguridad que los niños blancos, usan menos casos al andar en bicicleta y realizan menos actividades físicas.

"Cuando yo pienso en salud, no pienso sólo en cuidados médicos, sino que pienso en todos los factores que afectan la salud", dijo Schuster.
           
Como médico, Schuster regularmente habla con sus pacientes de la importancia de los cinturones de seguridad y de los cascos al andar en bicicleta, pero no los puede obligar a usarlos.

"Si todos tuviesen acceso a cuidados médicos y a medicina preventiva, esperaría ver algunas mejoras con respecto a esos indicadores", dijo Schuster. "No quiero sugerir que el médico pediatra tiene un papel principal en cuanto al uso de cinturones de seguridad o de cascos para bicicletas entre los niños".

Incluso hablar sobre cómo algunos de estos factores afectan la salud relativa de una comunidad puede ser controversial.

Christelyn D. Karazin fundó el grupo "No Wedding No Womb!" debido a su preocupación por la explosión de nacimientos de bebés de madres afroamericanas solteras, que ahora llega al 76 por ciento a nivel nacional. Ella atribuye esa estadística (a la que ella misma pertenece) a la confluencia de cambios sociales y a las consecuencias inesperadas de ciertos programas del gobierno. La revolución social, por ejemplo, y los programas de ayuda social, según Karazin, anima a las mujeres solteras a tener bebés y las penaliza si se casan porque entonces pierden los beneficios.

Karazin cree que las madres solteras que tienen hijos es otra de las piezas del rompecabezas de salud, ya que tener hijos, mantener la salud y acceder a buenos cuidados prenatales es difícil en circunstancias normales y doblemente difícil para jóvenes mujeres de minorías que viven cerca del nivel de pobreza.

Karazin cree que cambiando la dinámica de la comunidad afroamericana (lograr que más niños nazcan en hogares a cargo de parejas casadas, donde esos niños tengan más posibilidades de no vivir en pobreza) es un componente crítico para cerrar la brecha en varias áreas, como salud. Pero esa posibilidad, dijo, está siendo ignorada.

"¿Cuándo vamos a tomar este tema con seriedad? ¿Quizá cuando lleguemos a un 90 por ciento de bebés de madres solteras? ¿O quizá a un 100 por ciento de nacimientos sin casamientos?", preguntó.

En Denver, Grant Jones le ha dedicado los últimos 14 años a tratar de mejorar la salud de su comunidad. Él es el fundador y director ejecutivo del Center for African American Health, una organización que patrocina clases sobre diabetes y exámenes de detección de cáncer de próstata.

Jones dijo que él se siente frustrado porque los hombres no se hacen los exámenes o envían a sus esposas a las clases de diabetes. A la vez, reconoce que la salud tiene que ver con decisiones personales y que es difícil para muchas personas tomar pequeños pasos para mejorar su salud. Y sabe que es así porque eso es lo que le pasa a él.

Jones pertenece a un club de ejercicios físicos y, a los 65 años, tiene presión alta. Sabe que tiene que hacer ejercicios varias veces por semana, pero sólo va una o dos veces porque siempre está ocupado con su trabajo o en reuniones. Al pensar en eso, él sabe que la respuesta a esa decisión es preguntarse: ¿Es esa reunión más importante que tu vida?

"Eso es lo que le digo a la gente, pero no lo que hago", declaró.

Expectativas para el futuro

Para Lucero Barrios, ser una madre soltera a los 21 años significa no ir a la universidad. El padre de Monserrat ayuda a la niña y va con ella a muchas de las visitas al médico. Pero Barrios vive sola y depende de la ayuda de su madre, su padrastro y su hermana mayor para que cuiden a Monserrat cuando ella trabaja de medio tiempo como cajera en un banco.

Sentada en la una sala de conferencias en la Clinica Family Health Services, Barrios dijo que espera algún día ir a la universidad para estudiar finanzas o algo similar para comenzar una carrera en la industria bancaria. Y se reía de la inscripción en la ropa de su hija Monserrat, en la que se leí: Hoy me levanté en el lado equivocado de la cuna.

Barrios comentó que su hija ya dice "hola" y "adiós" con la mano y que la niña se mantiene en silencio cuando se le lee un libro que le gusta sobre ranas.

"Quizá algún día (Monserrat) llegue a estudiar veterinaria, o biología marina, o algo así", dijo la Dra. Chen.

"Espero que sí", dijo Lucero.

En medio de tantos números problemáticos, existen indicaciones de que algunas cosas están cambiando, aunque esas indicaciones no son claras.

Por ejemplo, en 1999, la expectativa de vida de los afroamericanos en Colorado era de 73,7 años, cinco años menos que la expectativa de vida de los blancos en Colorado (78.8). En 2011, esa brecha es mucho más reducida. Pero entre los hispanos, la brecha de expectativa de vida con respecto a los blancos se incrementó en la última década. Y la expectativa de vida de los afroamericanos en 2011 fue casi un año menos que la de 2006 (77.8).

El desafío sigue siendo inmenso para las personas, las comunidades, la sociedad y el sistema de salud.

"Han habido muchos estudios", dijo el Dr. Ashish Jha, profesor de políticas públicas de salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Harvard, donde realizó extensas investigaciones sobre la calidad y costos de los servicios médicos y cómo esos factores afectan a minorías y a las personas de bajos ingresos. "No necesitamos ningún otro estudio para saber que tenemos un problema. Ahora necesitamos la información que nos diga cómo comenzar a resolver ese problema".

Este artículo es parte de una serie de reportajes acerca de las minorías en Colorado denominado "Losing Ground." Para leer los artículos en inglés, visite www.inewsnetwork.org.