CENTENNIAL, Colorado, EE.UU. (AP) — Los jurados en el caso de James Holmes dieron un paso más hacia su probable sentencia de muerte por el ataque que llevó a cabo en un cine de Colorado, llevándose menos de tres horas para rechazar los alegatos de que la enfermedad mental que aqueja al exestudiante de neurociencias debe ser motivo para perdonarle la vida.

La decisión permite que ambas partes hagan un último intento de atraer al jurado hacia su causa, ya que habrá más declaraciones conmovedoras de las víctimas y más llamados a la clemencia para el hombre condenado por matar a 12 personas y tratar de asesinar a 70 más cuando se proyectaba una película de Batman.

Holmes, quien parecía embotado a causa de los medicamentos para tratar su padecimiento psicológico, se levantó cuando se le ordenó y permaneció impasible cuando el juez de origen salvadoreño Carlos Samour Jr. leía la decisión.

Sus padres, Robert y Arlene Holmes, se tomaron de la mano y miraron al suelo. Con cada "sí" del jurado se hacía más evidente que sus declaraciones no aminoraban la gravedad de los crímenes cometidos por su hijo. Ella comenzó a llorar mientras su esposo le daba una caja de pañuelos desechables.


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Entre la audiencia había más llanto. Rena Medek comenzó a sollozar en silencio cuando el juez leyó el nombre de su hija Micayla, de 23 años. Ian Sullivan, padre de la víctima más joven de Holmes, Veronica Moser-Sullivan, de 6 años, cerró los ojos cuando se pronunció su nombre. El abuelo de Veronica, Robert Sullivan, se le quedó mirando a Holmes y asintió con la cabeza.

"Estamos un paso más cerca", dijo Joshua Nowlan afuera del tribunal antes de decir que estaba "muy feliz con los resultados".

Nowlan resultó herido por los disparos y durante el juicio utilizó el bastón que ahora necesita para caminar con el fin de mostrar cómo Holmes disparó con su fusil de asalto durante el ataque.

Se instruyó al jurado para que regrese el martes por la mañana para la fase final. Entonces las nueve mujeres y tres hombres que lo integran decidirán si Holmes, de 27 años, debe recibir una inyección letal o pasar el resto de su vida en una prisión sin posibilidad de libertad anticipada.

Sandy Phillips, cuya hija Jessica Ghawi murió en el ataque, dijo que los fiscales le aconsejaron que declarara el martes.

"Estoy un poco abrumada pero al mismo tiempo es mi obligación compartir lo que le pasó a Jessie con el jurado y eso haré, lo mejor que pueda", dijo afuera de la corte.

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El periodista de The Associated Press Thomas Peipert contribuyó a este despacho desde Centennial, Colorado.