NUEVA YORK—Cuando Michelle Obama subió al escenario con su esposo en Chicago la madrugada del miércoles, aceptó su papel no sólo como primera dama sino como una mujer que marcará tendencias en la moda por otros cuatro años—esta vez ataviada en un vestido magenta de Michael Kors.

La señora Obama acompañó al presidente Barack Obama en un traje ceñido en el torso con falta en A que combinó con un bolero negro que dejaba asomar un prendedor rosado de House of Lavande. Estaba rodeada de sus elegantes hijas: Malia con una falda azul eléctrico con corte en A y cinturón rosado y Sasha con una falda verde de estampado abstracto, camiseta gris con lazo al frente y un suéter similar al de su madre.

La señora Obama ha sido una fuerza revigorizante para la industria de la moda, desde sus compras noctámbulas en el sitio web de J. Crew hasta su astuto cortejo de diseñadores emergentes que incluyen a Prabal Gurung y Jason Wu. Kors ha sido una marca constante en su guardarropas: la primera dama lució un vestido negro del diseñador para su retrato oficial en la Casa Blanca, llevó un vestido rosa a la Cena de los Corresponsales y usó uno rojo en una cena de la fundación de la liga de congresistas negros en Phoenix.

"La señora Obama lució chic y elegante como siempre la noche de las elecciones", dijo Kors en un email a The Associated Press. "Mi vestido, con su color fuerte, sus líneas limpias y su silueta femenina, tiene todos los elementos que se han vuelto parte del estilo característico de nuestra primera dama".

El Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos le otorgó a la señora Obama el Tributo Especial de su junta directiva en el 2009 por su influencia en la industria.

Hace cuatro años, la noche de las elecciones, Michelle Obama lució un vestido negro con detalles rojos del cubano Narciso Rodríguez.