RIO DE JANEIRO—Los diseñadores de modas de Rio de Janeiro están muy lejos de tomar en cuenta el clima frío cuando diseñan las prendas para sus colecciones de otoño-invierno en esta ciudad de eterno clima tropical.

Esta ciudad brasileña situada en pleno Trópico de Capricornio donde las temperaturas invernales muy raramente bajan de los 24 grados centígrados (75º F), no requiere que los vestidos para la temporada entre marzo y septiembre incidan tanto en el abrigo sino en la elegancia que no prima durante los calurosos veranos en la metrópolis cuando los guardarropas están dominados por los diminutos bikinis, ropa playera y shorts muy cortos.

Prendas de algodón fresco, delicados encajes y suaves linos remplazaron a los tejidos de lana merino, de atorcipelada cachemira y gruesos sweaters como característicos de la temporada, y la vestimenta más abrigadora que se ha mostrado por la pasarela en los desfiles de modas durante tres días fue un chaleco acolchado de ligero grosor.

Los fluidos trajes de tipo camisa de la diseñadora Nica Kessler con estampados de arlequines y trajes de falda y chaqueta moteadas al estilo de M.C. Escher que usan cigüeñas de blanco y negro logran reflejar una sofisticada elegancia con cierta sobriedad.

Entre otros ganadores figuraban Patachou, con una colección monocromática de refinados trajes combinados de color crema y hueso. Asimismo los lentes llamativos por su gran tamaño estaban forrados en fino encaje.

La moda es una creciente industria local en Brasil, pero todavía las principales marcas no han logrado trascender fuera de sus fronteras.

En esta temporada, los organizadores de las dos semanas de modas en el país que se realizan anualmente tanto en Rio como en Sao Paulo, han cambiado las fechas de las exhibiciones como parte de un esfuerzo para que Brasil se ponga más en línea con el calendario de modas internacional y posiblemente captar mayor atención en la prensa extranjera.